Papa León XIV anuncia reformas en la iglesia
El papa León XIV, anunció reformas en la Iglesia Católica, dando inicio a una nueva fase de su pontificado, señaló a los Cardenales algunas prioridades orientadas a realizar reformas para el futuro, calificando a las enseñanzas modernizadoras del Concilio Vaticano II como la «estrella polar» de la iglesia.
Los cardenales, con solideos rojos, comenzaron a llegar al salón de audiencias del Vaticano para la sesión inaugural de la reunión de dos días, la primera del papado de León. Varios de ellos dijeron que no sabían qué esperar, ya que en la invitación escrita del pontífice se hablaba solo en términos imprecisos sobre cuatro puntos principales de la agenda.
«Veremos, veremos, aún no hemos comenzado. ¡Tengan paciencia!» dijo a su llegada el cardenal Pierbattista Pizzaballa, el patriarca latino de Jerusalén.
Pero durante su audiencia general matutina del miércoles, León dio la señal más fuerte hasta ahora sobre la dirección de su aún joven pontificado, llamando a la plena implementación de las reformas del Vaticano II, la asamblea realizada en la década de 1960 que modernizó y revolucionó a la Iglesia Católica y que sigue siendo fuente de debate hoy en día.
León dijo en su audiencia general semanal que, en el futuro previsible, dedicaría sus lecciones de catecismo semanales a una relectura de los documentos clave del Vaticano II, señalando que la generación de obispos y teólogos que asistieron a las reuniones y elaboraron las reformas ya ha fallecido.
«Mientras sentimos la llamada a no apagar su profecía y a seguir buscando caminos y modos para llevar a la práctica sus intuiciones, será importante volver a conocerlo de cerca, y hacerlo no a través del ‘oído decir’ o de las interpretaciones que se han dado, sino releyendo sus Documentos y reflexionando sobre su contenido», afirmó.
Citando a todos los papas desde el Vaticano II en adelante que hablaron sobre su importancia, León dijo: «Se trata, en efecto, de un Magisterio que aún hoy constituye la estrella polar del camino de la Iglesia».
Entre otras cosas, el Vaticano II permitió el uso de la lengua vernácula en lugar del latín para la misa. Llamó a una mayor participación de los fieles laicos en la vida de la iglesia y revolucionó las relaciones católicas con los judíos y personas de otras religiones. Sin embargo, en ese momento y en las décadas posteriores, sus reformas cristalizaron las divisiones entre los católicos tradicionalistas, conservadores y el ala más progresista de la iglesia que aún siguen vivas hoy en día.
