Obispo Pablo Modesto estrecha lazos con las comunidades de la Montaña
Destacó no solo la riqueza pastoral de las comunidades, sino agrícola de la zona
Laura De Stefano
Monseñor Pablo Modesto González, obispo de la Diócesis de La Guaira, realizó un histórico recorrido por la Zona de Montaña donde visitó parroquias y comunidades rurales para celebrar las misas de aguinaldo, y compartir de cerca con los pobladores.
El recorrido incluyó las parroquias de San José de Carayaca, Nuestra Señora de la Candelaria en Tarma y San Isidro Labrador, donde estuvo acompañado de los párrocos. Especial relevancia tuvo su presencia en las comunidades de la zona de San Lorenzo Diácono, visitando sectores como Las Floridas, El Tigre, Portachuelo, Las Lapas y la casa de Emaús.
La agenda continuará este 26 y 27 de diciembre con visitas previstas a las comunidades de Puerto Cruz y Puerto Maya, en la parroquia San Esteban.
El diácono Rubén Perdomo, encargado pastoral de las comunidades de San Lorenzo Diácono, destacó que la visita tuvo un carácter profundamente personal para monseñor.
“La geografía de la zona le remitió a su infancia en San Antonio de los Altos y a sus inicios como obispo en Guasdualito, ambas regiones de fuerte arraigo rural y agrícola”.
Monseñor González expresó su grata sorpresa al constatar el potencial de La Guaira más allá de sus costas.

“La Guaira posee una inmensa riqueza, no solo espiritual, sino agrícola. Contamos con una zona de alta montaña a mil metros de altura ideal para el cultivo. Mi intención es fortalecer el servicio evangelizador y la presencia de la Iglesia en estas zonas productoras”.
Un hito histórico para las comunidades
La presencia del obispo marcó un precedente para sectores como El Tigre, Portachuelo y Las Lapas, donde los habitantes señalaron que era la primera vez en la historia que un obispo celebraba misa en sus comunidades.
Los pobladores describieron a monseñor Pablo Modesto como un pastor “cercano y sencillo”.
Durante los encuentros, el obispo no solo presidió la liturgia, sino que compartió largas charlas, anécdotas e incluso interpretó canciones con su cuatro, generando un clima de alegría y fraternidad que conmovió a los asistentes.
