Efecto post vacaciones dispara las consultas por Vaginosis y Candidiasis

Durante el periodo posterior a las vacaciones, en este caso tras el asueto de Semana Santa, suele registrarse un pico epidemiológico de infecciones como la Vaginosis Bacteriana (VB) y la Candidiasis Vulvovaginal (CVV).

Este fenómeno es impulsado por la alteración de los hábitos cotidianos y la exposición constante a agentes externos.

El doctor Jeison Marcano, ginecobstetra y especialista en ginecología estética, explicó que el cambio en la rutina, el sudor excesivo y el contacto prolongado con el agua de ríos o playas facilitan el desequilibrio de la microbiota vaginal habitual.

“La exposición a cambios osmóticos, como la salinidad del mar, y químicos, como el cloro y los niveles de pH en las piscinas, actúa como un disruptor del ecosistema vaginal”.

Sin embargo, el factor de riesgo más común es el uso prolongado de prendas húmedas. Este hábito genera lo que los médicos denominan un «efecto cámara de vapor»: un ambiente de calor y humedad que altera el pH vaginal.

“Cuando el pH de la vagina pierde su acidez fisiológica, se facilita el sobrecrecimiento de patógenos oportunistas como la Gardnerella vaginalis o la transformación de la Candida de su fase de levadura a su fase patógena”.

Además de las infecciones internas, es frecuente observar casos de cistitis (infección urinaria baja) y dermatitis por contacto en la zona vulvar, causadas por el roce constante con la arena o el uso de prendas sintéticas.

¿Cuándo consultar al médico?

El especialista subraya que los síntomas no deben subestimarse ni tratarse con remedios caseros, ya que un diagnóstico incorrecto puede cronificar el cuadro.

Se debe prestar especial atención a prurito y ardor, picazón intensa en la zona íntima, alteraciones en el flujo como cambios en el color (grisáceo, amarillento o verdoso), consistencia grumosa o presencia de mal olor.

También al dolor o ardor persistente al orinar, dolor pélvico y molestias durante o después de de las relaciones sexuales. Además, de lesiones visibles: aparición de ampollas, enrojecimiento marcado o inflamación en la vulva.

Las recomendaciones básicas de prevención para evitar estas complicaciones son cambiar el traje de baño húmedo por ropa seca de algodón lo antes posible, evitar el uso prolongado de protectores diarios de plástico y mantener una hidratación adecuada para favorecer el sistema urinario.