Califican de crítica la alimentación de niños y adolescentes

La alimentación de la población infantil y adolescente en el país ha sido calificada como “bastante crítica” por la licenciada Rosa Casella, destacada nutricionista clínico con más de dos décadas de experiencia y postgrado en pediatría endocrinología nutricional.

La especialista alertó sobre graves deficiencias en la dieta de los niños de 3 a 11 años y los adolescentes, poniendo el foco en el bajo consumo de proteínas y la ingesta descontrolada de alimentos procesados.

La doctora. Casella, quien presta servicio en el Grupo Alfa y tiene una amplia trayectoria en la atención pediátrica, señaló que la principal deficiencia se encuentra en la parte proteica, la cual no está siendo cubierta adecuadamente.

Hizo hincapié en las consecuencias a largo plazo de no cumplir con la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, indicando que puede provocar que los menores desarrollen problemas alérgicos severos en la adolescencia.

Otro punto de preocupación son los hábitos de consumo en los centros educativos. Casella criticó el alto consumo de chucherías, alimentos altos en grasas y refrescos que se venden en las cantinas escolares, un problema sobre el que considera que el Ministerio de Alimentación debe “ponerle el ojo y adecuarla a las exigencias alimentarias de los niños”.

La experta alertó sobre las serias consecuencias de una dieta poco balanceada, incluyendo la obesidad a temprana edad, un problema que se intensifica en los hogares donde predominan los carbohidratos, como el arroz y la pasta, debido a su rapidez de preparación y, en algunos casos, por su menor costo.

“La consecuencia es la intolerancia a la insulina y eso se ve en niños a partir de los 4 años en adelante. Si no se presta atención, pueden convertirse en diabéticos juveniles”.

Destacó que estos niños se vuelven insulino dependiente, afectando su metabolismo y su parte emocional, ya que la obesidad los expone al bullying en los colegios, lo que desencadena una salud mental deficiente.

Pese al panorama general, la doctora Casella destacó una observación positiva en el ámbito institucional. “En algunos comedores visitados en las instituciones, he observado que los niños reciben desayuno, almuerzo y merienda balanceados”.

La nutricionista celebró esta práctica, ya que la edad escolar es crucial para la formación de hábitos. «Me alegra porque es la edad en que los niños deben aprender a comer proteínas, carbohidratos, vegetales. Nuestras escuelas actualmente prestan un buen servicio en cuanto a alimentación se refiere”.

Buscar sustitutos protéicos

En el almuerzo debemos incluir las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas. Está consciente que el alto costo de los alimentos impide a una familia, de al menos 4 miembros, consumir carne.

La solución es sustituirla con la proteína vegetal, por ejemplo croquetas de calabacín con zanahorias, de auyama y espinacas que complementan la parte nutricional.

“Mucha gente desconoce que un plátano equivale a un bisteck, porque tiene 7 gramos de proteína. Además, cumple dos funciones: la parte de las frutas y de los vegetales. Si en la cena les damos un plátano con queso rallado y poquito de mantequilla, estamos cubriendo necesidades nutricionales”.

Recalcó que la alimentación en los niños es primordial, pues nosotros como adultos tenemos la capacidad de asimilar cualquier tipo de comida.