Vendedor de papagayos clama por ayuda para operar a su hijo

Lo que debería ser un proceso de recuperación se ha convertido en una pesadilla logística y financiera para Wilfredo José Rodríguez, un humilde vendedor de papagayos en las playas de Catia la Mar.

Su hijo, Franklin Rodríguez (26), lleva más de tres semanas en el Periférico de Pariata tras un accidente vial que le provocó una fractura en el fémur. A pesar de haber cumplido con requisitos como los seis donantes de sangre y los clavos necesarios, la operación está paralizada.

El centro hospitalario ya emitió la orden de alta médica bajo el compromiso de reingresarlo cuando la familia consiga los materiales restantes, alegando que la cama es necesaria para otros pacientes.

«Yo los entiendo, pero también deben comprender que no me encuentro en las condiciones económicas. Me siento con las manos atadas», confesó Wilfredo con angustia.

Para que Franklin pueda entrar a quirófano, la familia Rodríguez necesita costear insumos que escapan de sus posibilidades. Requiere del alquiler de un intensificador de imagen a un costo de 250 dólares por hora y material quirúrgico, una placa malla para patela o placa araña, valorada en 950 dólares.

La situación en su hogar, ubicado en el sector Mañonga de Canaima, agrava el panorama. Wilfredo explica que su vivienda no reúne las condiciones mínimas para recibir a un paciente en estado crítico.

Además, al ser una familia que vive del sustento diario, no cuentan con ingresos para medicamentos ambulatorios ni con alguien que cuide al joven, ya que todos deben salir a trabajar.

“Llevarlo a la casa solo empeorará su condición”, asegura el padre, quien ya ha acudido en dos ocasiones a la Fundación Niño Simón sin obtener una respuesta concreta más allá de «esperar».

Ante la urgencia, Wilfredo Rodríguez hace un llamado público y desesperado al alcalde José Manuel Suárez y al gobernador José Alejandro Terán. Pide que se solidaricen con su caso./LDS