Se convierte en el primer obispo nacido en el Litoral y perteneciente al clero local
Laura De Stefano
La Diócesis de La Guaira se une en oración y alegría ante la ordenación episcopal, y toma de posesión de monseñor Alberto Castillo García como VI Obispo de la Diócesis de Los Teques.
El padre Alfredo Bustamante, vicario Zona de Catia la Mar, informó que la ordenación tendrá lugar este sábado 25 de abril de 2026 en el Santuario de Nuestra Señora de Fátima, en Carrizal, y estará presidida por el arzobispo Raúl Biord Castillo, quien será el ordenante principal.
“La presencia de monseñor Biord tiene un profundo significado para esta Iglesia: será su primera ordenación episcopal. Además, cobra un valor especial por haber sido él mismo ordenado obispo en la Diócesis de La Guaira, donde pastoreó durante más de diez años con una cercanía y entrega que aún permanecen vivas en el pueblo guaireño”.
Acompañarán como coconsagrantes el nuncio apostólico en Venezuela, monseñor Alberto Ortega Martín, como signo de la comunión con la Iglesia universal, y monseñor Ricardo Barreto, quien, aun sin haber nacido en esta tierra, es reconocido con cariño como hijo espiritual de esta diócesis, por los lazos pastorales que lo han unido a ella.
Manifestó que este acontecimiento representa un momento único para la fe guaireña, porque monseñor Castillo se convierte en el primer obispo nacido en La Guaira y perteneciente al clero de esta Diócesis en recibir la plenitud del orden sacerdotal.
Además a diferencia de sus predecesores en la sede de Los Teques, quienes ya contaban con trayectoria episcopal previa, monseñor Castillo “estrenará” su ministerio como pastor directamente en la capital mirandina.
“Otro hecho importante a destacar es que, en la época de los primeros obispos locales, la Diócesis de La Guaira aún no existía, pues el territorio pertenecía a la Arquidiócesis de Caracas”.
Aunque monseñor Ricardo Barreto pertenece al clero de La Guaira, no es nativo de la zona. Por otro lado, monseñor Dionisio Gómez, aun habiendo nacido en Maiquetía, tuvo su formación y pertenencia clerical en una jurisdicción distinta.
“No es solo una celebración puntual, sino un signo vivo de la fidelidad de Dios en la historia de La Guaira: una historia tejida entre el mar, la fe sencilla y la esperanza que no defrauda”.
Una historia tejida entre el mar y la fe
Destacó que mucho antes de ser erigida como Diócesis, esta franja de litoral ya era tierra fecunda en vocaciones. “Como si el rumor constante del mar acompañara el llamado de Dios, han surgido de aquí hombres que han servido con entrega a la Iglesia”.
Monseñor Juan Hilario Bosset (1799–1873), quien desde su natal La Guaira llevó su ministerio a los Andes, se le recuerda como el gran constructor de la Catedral de Mérida y Rector de la ULA, uniendo la fe con las letras, sembrando fe y promoviendo la vida eclesial con visión y firmeza.
Antonio Ramón Silva García (1850–1927), fue el primer arzobispo de Mérida, pastor y hombre de pensamiento, que ayudó a custodiar la memoria y la organización de la Iglesia en tiempos de consolidación.
Monseñor Rafael Arias Blanco (1906–1959), hijo de este litoral, cuya voz profética resonó en toda Venezuela, recordándonos que la fe también es compromiso con la justicia y la dignidad del pueblo. Y José Dionisio Gómez Gouveia nacido en Maiquetía, signo de una Iglesia joven que sigue respondiendo al llamado del Señor.
De una sencillez profunda
Quienes caminaron junto a monseñor Castillo en las comunidades de Montesano y Pariata, o recibieron sus enseñanzas en la formación de seminaristas y su entrega en Naiguatá, lo describen como un hombre de escucha paciente y sencillez profunda.
Su paso por las parroquias guaireñas lo configuró como un pastor que conoce el corazón del pueblo, una experiencia que ahora llevará a las montañas de los Altos Mirandinos.
Bajo el amparo de la Virgen María, la Diócesis de La Guaira celebra este envío con la certeza de que el nuevo obispo de Los Teques lleva consigo el rumor del mar, la fe de su gente y un horizonte de esperanza para toda la Iglesia venezolana.
“Confiamos el ministerio de monseñor Alberto a la intercesión de la Santísima Virgen María, tan profundamente amada en nuestras comunidades del litoral. Que Ella, Madre cercana y fiel, lo acompañe en su entrega como pastor y lo sostenga en cada paso de su misión”.
