Recursos de la Emergencia Económica deben crear empleos para guaireños
El Decreto N° 5.364, publicado en la Gaceta Oficial N° 7.039 Extraordinario del 24 de junio, declaró el Estado de Emergencia en todo el territorio nacional para desplegar de forma inmediata los recursos técnicos, humanos, financieros y materiales necesarios, facilitando la asignación presupuestaria rápida y la movilización de recursos financieros y materiales, sin las trabas burocráticas ordinarias para atender tareas de rescate, demolición, escombros y reconstrucción.
A 78 días de la contingencia desatada por los sismos, en la ejecución de las medidas de emergencia en La Guaira persisten retos estructurales complejos para la atención integral de los damnificados que tienen dificultades para acceder a los servicios básicos.
Aunque se remueven escombros y se derriban estructuras colapsadas, miles de familias permanecen en carpas, viviendas de familiares o refugios temporales. Falta por ejecutar a gran escala la construcción o adjudicación de viviendas para los que lo perdieron todo.
Faltan por realizar peritajes e inspecciones de habitabilidad a inmuebles en todo el estado a través de comisiones de ingeniería para evaluar el nivel de daño estructural y permitir la reparación y recuperación de algunos edificios.
La afectación de la infraestructura no solo destruyó viviendas, sino que fracturó de forma drástica el aparato productivo local, poniendo en riesgo el sustento de miles de familias trabajadoras.
De los aproximadamente 7000 comercios activos que operaban antes de los terremotos, apenas unos 2700 negocios han retomado sus actividades.
Si bien el decreto contempla financiamientos especiales a través de la banca, muchos comerciantes aún no han sido beneficiados e indican que los filtros burocráticos y la velocidad de desembolso de los recursos a veces no compaginan con la urgencia del pago de nóminas y alquileres.
Una parte muy alta de la economía depende del trabajo por cuenta propia, la economía popular y los servicios de playa, cuya reactivación va a un ritmo más lento que la demolición de estructuras. MLA
