Entre 50% y 70% de los talleres siguen en la informalidad
El presidente de la Cámara Nacional de Talleres Mecánicos (Canatame), Gino Fileri, alerta sobre los riesgos de la informalidad en el sector y denuncia que se importan repuestos y hasta motores de baja calidad.
El panorama del sector de talleres mecánicos en Venezuela está fuertemente marcado por la compleja situación económica del país, lo que ha generado una serie de desafíos y adaptaciones. Aquí se presenta un resumen de los puntos clave.
La Informalidad y competencia desleal es el primero. Gino Fileri, presidente de la Cámara Nacional de Talleres Mécánicos (Canatame), apuntó que “una de las principales problemáticas es el elevado porcentaje de talleres que operan en la informalidad, con cifras que superan el 50% e incluso llegan al 70%”.
Se refiere a los riesgos para el consumidor: “Esta informalidad crea una competencia desleal para los talleres formales y, más importante aún, pone en riesgo la seguridad de los consumidores, ya que estos negocios pueden no cumplir con los estándares técnicos, fiscales y de seguridad”, dice Fileri.
El parque automotor venezolano es mayormente obsoleto, con una gran proporción de vehículos con más de 15 o 20 años de antigüedad. Esto aumenta la necesidad de reparaciones y mantenimiento, pero al mismo tiempo complica la disponibilidad de repuestos.
Hay dificultad para obtener repuestos, dice la fuente: “La falta de divisas, las distorsiones cambiarias y la carga impositiva en la importación de autopartes y repuestos han afectado gravemente la cadena de suministro. Esto ha llevado a una escasez de piezas originales y un aumento en la oferta de repuestos de baja calidad o de dudosa procedencia”, relata.
La importación de motores usados es otro tema a tener en cuenta. Como una alternativa a los altos costos de reparación y la escasez de repuestos, “ha surgido la importación de motores usados. Aunque permiten a los vehículos seguir circulando, no garantizan la durabilidad y representan una solución temporal”, expone el dirigente gremial.
“La deprimida capacidad de gasto de los venezolanos es un factor determinante. Muchos propietarios de vehículos posponen el mantenimiento preventivo y las reparaciones mayores”, “
Pero ¿cuál ha sido e impacto de la situación económica en la operación de los talleres? En primer término -dice el presidente de Canatame- el bajo poder adquisitivo de la población.
“La deprimida capacidad de gasto de los venezolanos es un factor determinante. Muchos propietarios de vehículos posponen el mantenimiento preventivo y las reparaciones mayores, o bien, optan por soluciones más económicas y de menor calidad en talleres informales”, precisa Fileri.
También alerta sobre los altos costos operativos. Los talleres formales -sazona- enfrentan una alta carga impositiva, lo que, sumado a los costos de importación y el precio de los repuestos, eleva significativamente el costo final del servicio para el cliente.
El dirigente dice que hay una recuperación incipiente y nuevos desafíos: “Aunque se han reportado signos de una ligera recuperación en el mercado automotriz con la llegada de vehículos nuevos, especialmente de marcas chinas, la mayoría de la población no tiene la capacidad económica para adquirir un vehículo nuevo. Esto mantiene la demanda de reparaciones para los vehículos existentes”, explica, sin medias tintas.
En cuanto a la formación y profesionalización: En respuesta a la informalidad, avanza el entrevistado, organismos como Canatame están impulsando iniciativas para la profesionalización de los mecánicos y la formalización del sector, en función de mejorar la calidad del servicio y la seguridad vial. “Contamos con el respaldo de la Universidad Central de Venezuela”, se alegra.
El sector de talleres mecánicos en Venezuela -calibra el vocero- opera en un entorno de alta informalidad, con un parque automotor envejecido y la dificultad para adquirir repuestos de calidad.
La situación económica del país ha deprimido la capacidad de gasto de los clientes, lo que los lleva a buscar opciones más baratas, a menudo en el mercado informal. No obstante, el sector formal está buscando adaptarse y profesionalizarse para enfrentar estos retos.
