“En Venezuela los médicos aprendimos a ser arquitectos de soluciones”
Formado en la UNERG y especializado en ginecología regenerativa, el doctor Jeison Marcano relata su camino desde las aulas de San Juan de los Morros hasta los retos de la pandemia, siempre con el enfoque de priorizar la salud femenina como pilar del hogar.
La medicina no fue un evento fortuito, sino una curiosidad que creció con él desde sus primeros años. “Me fascinaba entender cómo funcionaba el cuerpo y veía la medicina como un arte para reparar lo más sagrado que Dios nos dio».
Tras formarse como médico cirujano en la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos (UNERG), en el núcleo de San Juan de los Morros, su camino lo llevó a especializarse en el Seguro Social de La Guaira, donde comprendió que la ginecología es la base de la salud familiar.
Aunque su interés por la ciencia era nato, su decisión de dedicarse a la obstetricia se selló en las guardias hospitalarias. El doctor Marcano recuerda el impacto de presenciar su primer parto.
“Al principio el ambiente es estresante por el compromiso que implica, pero esa sensación de satisfacción cuando escuchas el primer llanto y entregas el recién nacido a su mamá, llena de felicidad a los que ejercemos por vocación verdadera”.
Vanguardia tecnológica
Como especialista actualizado, Marcano destaca que la obstetricia ha pasado de ser una disciplina de incertidumbre a una de prevención gracias a la ecografía de alta resolución y el eco doppler, herramientas que permiten salvar vidas incluso antes de que el bebé respire por primera vez.
En el área de ginecología, el doctor resalta el uso del tamizaje genético no invasivo para la detección del VPH. Esta técnica permite identificar cepas de alto riesgo en tiempo real, fundamental para prevenir el cáncer de cuello uterino.
Además, su formación incluye un diplomado internacional en ginecología regenerativa, funcional y estética, donde implementa tecnologías como el láser de CO2 para tratar condiciones como la atrofia vaginal y la incontinencia urinaria.
Recomienda el control prenatal precoz en la etapa fértil y el tamizaje oncológico (citología y mamografía) en la madurez, recordando siempre que cada paciente es única.
Frente a la adversidad
Ejercer en el contexto actual de Venezuela ha sido su mayor reto. Al culminar su formación en plena pandemia, el ginecobtestra tuvo que enfrentar la incertidumbre y la falta de insumos con ingenio y mística de servicio.
“Lo que más me enorgullece es haber mantenido la ética y la excelencia por encima de cualquier carencia. En nuestro país, además de ser médicos, aprendimos a ser arquitectos de soluciones para la vida de nuestros pacientes”.
Finalmente, envía un mensaje de aliento a las nuevas generaciones que están comenzando su carrera: “Aprovechen el tiempo de pasantía en el hospital porque es la mejor aula que tenemos para desarrollar nuestras capacidades como médicos, sumado a la teoría”.
Les recordó tener mística de servicio, el cual no debe nublar el juicio clínico, y mantenerse actualizado porque la medicina es un proceso dinámico.
Marcano indicó que la formación obtenida en la complejidad de nuestros hospitales los prepara para enfrentar cualquier escenario clínico, por eso los médicos venezolanos a nivel mundial son considerados uno de los mejores.
“A los que realizan guardias nocturnas, que se vean como la esperanza que cada paciente tiene al cruzar la puerta del hospital. Los estudiantes son la primera línea de contacto, junto al personal de enfermería, que tienen las personas que acuden en busca de ayuda”.
Manifestó que la medicina es una carrera de resistencia y persistencia, y no de velocidad. La mayor satisfacción al final del día es un gracias o una sonrisa que vale más que cualquier sacrificio.
“Venezuela siempre va a necesitar del talento de esas mentes brillantes que se dedican a la salud. Hay que mantener humildad en su corazón”./LDS
