Sin cambios a la Lottt cualquier aumento generará un impacto fiscal

Laura De Stefano

La ausencia de un aumento real en los salarios básicos, que se mantienen en 130 bolívares, responde a una combinación de rigidez legislativa, un pasivo laboral impagable y la falta de disciplina fiscal por parte del Ejecutivo.

Para el economista José Ramón Pérez no basta con la voluntad política de incrementar los sueldos, es necesario una reforma integral a la Ley Orgánica del Trabajo (LOTTT) y su Reglamento.

Señala que sin este cambio, cualquier aumento salarial generaría un impacto fiscal y una espiral inflacionaria que terminaría devorando el beneficio para los trabajadores.

Uno de los principales obstáculos es que el Estado es el principal empleador, se calcula 5 millones de funcionarios en la nómina pública.

Pérez advierte que el Gobierno actual carece de la capacidad financiera para afrontar la deuda contractual y el pasivo laboral que se derivaría de un aumento del salario base, dada la incidencia que este tiene en prestaciones sociales, vacaciones y retroactividad.

“El pasivo laboral es tan fuerte que el Gobierno no tiene flujo para esa deuda. Esta realidad también asfixia al sector privado, especialmente a la pequeña y mediana industria y a los nuevos emprendedores”.

Tras los anuncios del pasado 1 de mayo, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, oficializó un ajuste en el Ingreso Mínimo Integral Indexado, elevándolo a 240 dólares.

Sin embargo, Pérez aclara que esto no es salario, sino una estructura basada en bonos: Bono de Guerra subió de 130 a 200 dólares, más cesta ticket. Mientras que el salario permanece congelado en 130 bolívares.

“Este esquema, aunque alivia el flujo de caja inmediato de algunos sectores, perjudica directamente a la masa laboral al minimizar el cálculo de beneficios de jubilación y prestaciones”.

Además, impactará la nueva Contribución a la Ley de Pensiones, donde las empresas deberán aportar en base a los $200 del bono, lo que representa un costo operativo de aproximadamente 9.000 bolívares por trabajador para el cierre de mayo.

El especialista sostiene que la presión de los sindicatos obligó al Ejecutivo a otorgar un monto mayor al planificado en los bonos, utilizando los ingresos petroleros como fuente.

No obstante, recordó que la República no tiene control total sobre estos recursos, ya que gran parte son supervisados por el Gobierno de EEUU y destinados a sectores específicos, incluyendo el financiero.

Desmitifica las sanciones internacionales

El economista fue enfático al desmitificar que la crisis se deba exclusivamente a las sanciones internacionales. Si bien tienen incidencia, Pérez atribuye la raíz del problema a  la malversación de fondos y mala gestión de recursos.

También a la emisión de moneda sin el respaldo en la productividad, a la falta de confianza que ha frenado la inversión privada y extranjera, y la carga burocrática excesiva que el Estado debe reducir.

“Para que exista un ajuste salarial real, debe haber disciplina fiscal. De lo contrario, el aumento del sueldo provocará una inflación inmediata y el impacto social será mucho más costoso para todos los agentes económicos”, concluyó Pérez, haciendo un llamado a armonizar la economía con la política en función del bienestar social.