El machismo es el motor que sostiene la violencia contra la mujer

Héctor Párica, psicólogo, expresó que combatir esta forma de violencia requiere educación

Beatriz Rodríguez

“La erradicación del machismo es fundamental para construir una sociedad justa, equitativa y segura, ya que el machismo es el motor que sostiene la violencia contra la mujer en sus diversas formas”, manifestó Párica..

Expresó que esto beneficiará no solo a las mujeres sino también a los hombres al liberarlos de roles rígidos y nocivos.

Combatir esta forma de violencia requiere educación y deconstrucción personal, involucrando a los hombres como agentes activos de cambio.

Añadió que hay que promover la igualdad desde la infancia, eliminando estereotipos de género en el hogar y en las escuelas. Los hombres deben cuestionar y cambiar actitudes, pensamientos y acciones violentas o sutiles, reconociendo que el machismo limita su propia salud mental y emocional.

Es necesario superar la posición de espectador y combatir los «machismos cotidianos», el lenguaje denigrante y la violencia normalizada.

El Estado y la sociedad deben trabajar en políticas públicas, leyes y, a largo plazo, para transformar los conceptos mentales y culturales que perpetúan este flagelo.

También hay que fomentar espacios de conversación más sanos que permitan a los hombres expresar sus sentimientos y mejorar sus relaciones familiares y sociales.

La lucha contra el machismo implica reconocer que no es solo un problema de las mujeres, sino un problema social que afecta a todos.

Evitar el machismo en la familia requiere fomentar la igualdad desde la infancia, dividiendo tareas domésticas sin sesgo de género, promoviendo la libre expresión emocional en todos los miembros, eliminando estereotipos en juegos y lenguaje, y dando el ejemplo con un trato respetuoso y equitativo.

El machismo cotidiano (micro-machismos) normaliza conductas abusivas que suelen escalar hasta agresiones graves.

Añadió que en más del 78% de los casos de feminicidio en 2025, no existían denuncias previas, lo que refleja el miedo o la falta de protección institucional en entornos machistas.