Con una pequeña ayuda de los amigos seremos el país de las oportunidades…otra vez
Rómulo Herrera
Tenemos de todo para crecer rápidamente y eso lo saben los inversionistas extranjeros que ansían invertir en el país con las mayores reservas petroleras y el quinto en reservas de gas en el mundo.
Superamos a Dubái y a Singapur en recursos naturales, extensión territorial y habitantes, y podemos, por tanto, alcanzar en pocos años el desarrollo y bienestar que ellos disfrutan hoy.
Pero ¿qué tienen ellos que no tenemos nosotros?
Pues…solo aspectos relacionados con los sistemas impuestos por los gobernantes: apertura económica, seguridad jurídica y, sobre todo, una voluntad política que facilite la formación y funcionamiento de las empresas privadas, esas que generan el empleo que motoriza el crecimiento y permiten recuperar el consumo de alimentos y bienes, lo que hoy en Venezuela está en niveles de miseria.
Todo se puede lograr si existiera, como parece, la orden de cambiar el rumbo, invertir los dineros del pueblo, en beneficio de la mayoría de los venezolanos.
Los 30 millones de venezolanos somos dueños de grandes riquezas y usufructuarios de la hermosa geografía nacional de 916.458 kilómetros cuadrados de extensión, mucho más que Dubai y todos los Emiratos Árabes “unidos” que tienen apenas 83.600 kilómetros.
Pero sus 11 millones de habitantes disfrutan de uno de los ingresos per cápita más altos del mundo, contra el ingreso más bajo del planeta que hoy atormenta a la mayoría de los venezolanos.
Hace 27 años, el 2 de febrero de 1999, cuando comenzó la Revolución Bolivariana, ya habían derribado el Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, y se había caído sin que nadie empujara la Unión Soviética, el 26 de diciembre de 1991, después de aplicar el sistema socialista por 72 años.
“No pudimos alcanzar los objetivos”, seguramente dijo Mijail Gorbachov, pero en Venezuela no lo escuchamos.

En los años ‘90 fueron los tiempos en que Dubái, Abu Dhabi y Catar abandonaron los montes, enrollaron sus carpas de beduinos y empezaron a despegar económicamente, impulsados por la fuerza del petróleo y el gas, especialmente demandados por India y China que despegaban con la fuerza de la mano de obra barata de las Zonas Económicas Especiales, hacia el empleo que mitigaba el hambre.
Venezuela debería estar mejor que ellos que, en reducido territorio, solo tienen petróleo, gas y arena. Nosotros tenemos petróleo, gas, arena, también, y, además, oro, coltan, acero, magnífico clima todo el año, grandes atractivos turísticos y abundante agua, riqueza ésta que los países árabes no poseen ni una gota.
Lo más importante es que podemos volver a ser el país de oportunidades que antes fuimos, recuperar el tiempo perdido y alcanzar los niveles de calidad de vida y desarrollo que merecemos como país. Solo falta la voluntad política que ha faltado en estos 27 años que se cumplieron este 2 de febrero.
El país puede recuperarse en muy breve tiempo si de verdad existe la disposición y los gobernantes le quitan el freno que le pusieron a la economía limitando la acción de dos que están obligados a entenderse y ser aliados: Los empresarios y los trabajadores, una llave de actores que se necesitan mutuamente para poder avanzar.
Dubai busca atraer el turismo con obras arquitectónicas extraordinarias: tiene el edificio más alto del mundo, el Burj Kalifa, con 828 metros de alto, nosotros, en cambio tenemos el salto más alto del mismo mundo el Ángel con 1.007 metros.

Somos un país privilegiado por Dios que ahora saldrá del foso con el regreso de los 8 millones de hijos que se han ido, con la ayuda de todos lo que puedan y quieran ayudarnos.
También me emociona el regreso de los inmigrantes que vendrán a esta tierra de promisión a traernos sus conocimientos, sus experiencias y el deseo de disfrutar de las tantas cosas hermosas que tiene esta tierra bendita por Dios.
Avanzamos sin frenos y sin gríngolas, impulsados por la esperanza y la fe. China, India, Estados Unidos y Europa, ustedes necesitan petróleo, nosotros lo tenemos para vendérselo, porque ese petróleo lo queremos compartir con ustedes.
Con una pequeña ayuda de los amigos de Estados Unidos, de Londres, o de donde sea, volveremos a tener la Gran Venezuela que soñamos.
Vienen buenos tiempos que ya comenzaron con la llegada ayer martes, 3 de febrero, de maquinarias pesadas a Ciudad Ojeda y con la ansiada activación de la Ley de Zonas Económicas Especiales de La Guaira, que está en proceso. Habrá pleno empleo y aumentará el consumo, se comerá completo. Amén.
