China podría comprar petróleo a EEUU
Los líderes de las dos principales superpotencias mundiales, Estados Unidos y China, se han encontrado finalmente cara a cara en Pekín para analizar las relaciones comerciales, tecnológicas y geopolíticas
El presidente estadounidense, Donald Trump fue recibido este jueves a primera hora por su homólogo chino, Xi Jinping, en el Gran Salón del Pueblo, en la segunda visita de Trump a Pekín. La primera fue en el 2017.
En la primera sesión de negociaciones Xi ha advertido a Trump sobre Taiwán:
“Es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”, dijo.
El líder chino ha remarcado, este asunto que considera podría encaminarlos incluso al “conflicto”.
La isla autogobernada es uno de los puntos más calientes del planeta: Pekín la considera una parte irrenunciable de su territorio, mientras Estados Unidos le presta ayuda militar.
“La relación entre China y Estados Unidos va a ser mejor que nunca”, ha aseverado el magnate republicano en el intercambio inicial de declaraciones, abierto a la prensa.
Trump ha repetido en varias ocasiones el “honor” que supone para él visitar China y ser amigo de Xi.
“Hemos tenido una relación fantástica, nos hemos llevado bien y, cuando ha habido dificultades, las hemos solucionado”, ha proseguido. “Yo te llamaba y tú me llamabas”, ha detallado, al más puro estilo Trump.
“La gente no sabe que, cuando teníamos un problema, lo solucionábamos muy rápido, y vamos a tener un futuro fantástico juntos”.
La jornada ha concluido con un banquete en el que todo han sido palabras bienintencionadas y en el que Trump ha extendido una invitación a Xi y a su esposa para visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre.
El líder chino, como es habitual en él, ha arrancado el encuentro de la mañana hablando de un mundo en proceso de mutación, con una frase que ha convertido en un mantra:
“Los cambios sin precedentes en un siglo se están acelerando. La situación internacional atraviesa un periodo marcado por turbulencias y transformaciones entrelazadas”.
Para el estratega asiático, “EE mundo vuelve a encontrarse en una nueva encrucijada histórica”.

Durante las conversaciones, ambos mandatarios han abordado también la guerra de Estados Unidos en Irán, contra la que China ha alzado la voz en numerosas ocasiones. Se esperaba que Washington reclamara a Pekín que use su influencia sobre Teherán para encauzar las negociaciones de paz. Finalmente, la lectura oficial del encuentro facilitada por el Gobierno chino no menciona Irán de forma expresa, pero el comunicado de la Casa Blanca sí lo hace:
“Ambas partes acordaron que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para garantizar el libre flujo de energía”.
“El presidente Xi también dejó clara la oposición de China sobre la militarización del estrecho y a cualquier intento de cobrar peaje por su uso, y expresó su interés en comprar más petróleo estadounidense para reducir la dependencia de China del estrecho en el futuro”, añade.
“Ambos países coincidieron en que Irán nunca podrá tener un arma nuclear”.
