Amarga Navidad
Román Ibarra
Aunque a los venezolanos la alegría nos resulta característica, y muchas veces somos capaces de burlarnos de nuestras propias tragedias, con la intención de que nada nos derrote, hoy resulta difícil disfrutar en medio de una crisis pavorosa, que azota, no solo a quienes resisten internamente en medio de esa podredumbre socioeconómica, y política. También es muy fuerte y dolorosa para la inmensa diáspora que deambula por más de 75 países en el mundo.
Cada aproximación a las fechas de navidad, y año nuevo, otrora fuente inagotable de felicidad familiar; compartir con los amigos, y celebración por el año que se acaba, para emprender con fuerzas y grandes propósitos el año que ha de comenzar, hoy brilla por su ausencia.
Es insoportable especialmente para quienes sufren a diario las calamidades de una economía con el peor desempeño del mundo; la inflación más alta del planeta, y el cinismo más descarado de unos gobernantes tiránicos, en medio de una dictadura feroz, que promueve de manera abierta el terrorismo de estado, con el sometimiento diario a secuestros; desapariciones forzadas; encarcelamiento sin respeto al debido proceso; imposibilidad de nombrar Abogados de su confianza para ejercer su defensa; muerte de reos en custodia del Estado, entre otras violaciones de DDHH.
Conductas que siempre se hicieron presentes tanto en el gobierno de Chávez, como en el de Maduro, pero que se han hecho más recurrentes y crueles, a partir del robo de las elecciones presidenciales del 28J, con ese cambio bochornoso de gobierno autoritario, a dictadura sin atenuantes.
Sobran las evidencias en todos los órdenes de la vida interna, pero –gracias también a los medios independientes; redes, y comunicadores perspicaces- hoy se conocen en predios internacionales, que ahora se ven potenciados a nivel mundial, por la dimensión estratosférica que la lucha de todos los demócratas venezolanos ha adquirido, gracias a que María Corina Machado se hizo acreedora del Premio Nobel de la Paz, para su propia fortuna, y para la de todos los venezolanos de bien.
Conversamos a diario con nuestros compatriotas, de quienes obtenemos de primera mano, la información precisa acerca del drama que se vive en medio de la gente de a pie, debido a la dificultad para acceder a alimentación, y medicinas. Gente que padece enfermedades graves, y no puede acceder al sistema de salud pre, y hospitalario, porque la desinversión en el sector en estos aciagos 26 años ininterrumpidos de gobierno incapaz, e insensible, se lleva la vida de un sinfín de ciudadanos, que en condiciones normales de un país serio, acudirían sin demora para atender sus padecimientos.
Es un insulto a la conciencia, y un clamor ante los ojos de Dios, ver a profesionales de larga experiencia, haciendo todo tipo de trabajos por debajo de su formación para acceder a bienes y servicios; gente que envejece y la pensión de su jubilación es absolutamente precaria e insuficiente para sobrevivir; jóvenes desempleados; subempleados, o empleados bajo la figura de la explotación más bochornosa y miserable, en condición de dependencia de empresarios y comerciantes indiferentes ante la depauperación de las condiciones laborales.
En medio de este cuadro dantesco, al gobierno no se le ocurre otra cosa que culpar a los norteamericanos y sus aliados en la lucha contra el narcotráfico, de todo el padecimiento del país. Esto significa para el gobierno, que ellos los «pobrecitos perseguidos del imperio», no han roto un plato en estos larguísimos y lamentables 26 años.
Según su relato falaz, y cursi, no son ellos quienes le han quitado 14 ceros al bolívar; no son ellos quienes juraron torcerle el brazo al dólar; no han sido ellos quienes han expropiado empresas productivas para convertirlas en bagazo; no son ellos quienes saquearon Pdvsa; las empresas básicas de Guayana; no son ellos quienes acabaron con las zonas industriales de Guarenas-Guatire; Aragua, y Carabobo; las zonas de puerto libre como Nueva Esparta, y Paraguaná. Por cierto, qué pasó con el «súper poderoso» de Tarek El Aisami, y los 23.000 millones de dólares robados a la empresa petrolera; y el otorgamiento de pasaportes a terroristas del medio Oriente; está preso o protegido por el gobierno de facto?
Ahora, por si fuera poco, aparece un expresidente colombiano de conocidos vínculos con guerrilleros, y narcos de su país, ¨exhortando¨ a María Corina Machado, para que haga esfuerzos por la paz, y para que el conflicto nuestro sea discutido y resuelto solo entre venezolanos. Es sorprendente que en la misma comunicación, no haya hecho ninguna petición similar a sus socios y amigos de la dictadura venezolana. Debe entenderse entonces que la responsabilidad de alcanzar la paz en Venezuela, es exclusiva de María Corina. Hay que ser muy canalla para hacerse el ciego con todo lo que ha ocurrido en nuestro país, a manos precisamente de quienes ejercen ilegítimamente el gobierno.
Por fortuna todos conocemos el pasado de ese expresidente, por lo que su conducta no sorprende.
Por otra parte, y hablando de expresidentes, pero en este caso del español José Luís Rodríguez Zapatero, cada vez se van conociendo más y más casos de corrupción, en los que aparece involucrado, y que ya investiga la justicia de su país. Es una vergüenza que mucho de lo que se le acusa y ya comienza a salir a la luz pública, tenga vinculación con actividades relacionadas con la dictadura venezolana, y hace que entendamos su intención de blanquear las tropelías que ocurren en nuestro país. Todo se sabrá, más tarde o más temprano.
Este largo conflicto, y crisis hasta ahora no resuelta, tiene como su principal responsable, a quienes decidieron destruir la decisión libérrima de los electores y darle el triunfo por paliza a Edmundo González Urrutia, y a María Corina Machado, quien se montó la campaña en sus hombros, a pesar de los atropellos; abusos, y ventajismos aberrantes.
No obstante, hay que buscar todos los caminos posibles para evitar un desenlace, cuyos resultados, sean más dolorosos de lo que ya es la vida calamitosa de las mayorías. Es simple, perdieron y tienen que irse cada vez con menos exigencias, por cierto. Burlaron los acuerdos en muchas oportunidades, empeñados en ganar tiempo sin razón. Váyanse.
@romanibarra
La Verdad de Vargas no se hace responsable por las opiniones emitidas por particulares y colaboradores
