Alarmante ola de envenenamiento de mascotas en la Atlántida

Una proteccionista con más de 40 años de trayectoria lanzó una voz de alerta tras el segundo incidente masivo de envenenamiento de mascotas registrado en la calle 10 de la urbanización La Atlántida en Catia la Mar.

Ruth Alí, quien también es profesora de la Armada con 38 años de servicio y mantiene a 14 animales rescatados sin ayuda institucional, relató con profundo dolor que en este último ataque, ocurrido el pasado viernes, murieron dos felinos, y una perrita de año y medio. Esta última había sido rescatada por su madre en Maracay cuando apenas tenía dos meses.

“La primera vez murieron entre seis u ocho gatos esterilizados», recuerda la proteccionista, conocida por los vecinos por su incansable labor.

En esta nueva oleada de ataques, un felino apareció muerto en el jardín y poco después llegó otro a su casa convulsionando. La perrita, según el relato de Alí, murió tras ingerir el vómito o algo que trajo uno de los felinos. “Tratamos de rescatarlos con carbón activado, pero fue en vano”.

La situación es devastadora para la proteccionista, quien solía tener 12 gatos rescatados de la calle, muchos de ellos abandonados en su puerta, al igual que varios perros. Tras el reciente ataque, aún permanecen desaparecidos cinco felinos. Actualmente, solo le quedan seis gatos y ocho perros.

La proteccionista, quien asume la totalidad del mantenimiento y cuidado de sus animales, expresó su frustración e impotencia ante la crueldad. Señala que, en menos de dos años, siete gatos adultos han desaparecido misteriosamente de su entorno.

«Soy proteccionista y temo por la vida de los seis gatos que me quedan y de mis ocho perros, porque desconozco quién o quiénes fueron los responsables. Pero, tienen un corazón duro al que no le importa el daño que causan”.

Los vecinos y proteccionistas hacen un llamado urgente a las autoridades para que investiguen este patrón de crueldad animal que se repite en la urbanización La Atlántida y pongan fin a estos actos que atentan contra la vida de las mascotas comunitarias y domésticas./LDS