Román Hernández debutó como diablito a sus 2 años
Este año una máscara de los Diablos Danzantes de Naiguatá destacó entre todas en la festividad del Corpus Christi, no por su colorido, sino sino porque detrás de ella se encontraba un niño de apenas dos años de edad.
Se trata de Román Hernández, quien hizo su debut oficial danzando en la cofradía. El pequeño fue impulsado por una herencia familiar que nació al ver a sus tíos y a su madre, María Subero, vestir los trajes rituales.
“Desde que tenía un año le llamó mucho la atención. No danza por promesa, la promesa la pago yo, él danza por tradición”, relata con orgullo Subero.
Detrás de los pasos del pequeño Román hay una historia profunda de gratitud y fe. María Subero es una sobreviviente de cáncer, un proceso que la llevó a aferrarse al Santísimo Sacramento a través de dos promesas muy significativas.
La primera de ellas la ofreció por la vida de su propio hijo y la segunda, en un profundo acto de fe, para darle las gracias por haber vencido el cáncer.
Actualmente, María cumple una promesa de ocho años de devoción, de los cuales ya ha pagado cinco. Aunque aún le faltan tres años para culminar su compromiso espiritual.
La participación del pequeño Román demuestra que, en Naiguatá, la devoción no solo se hereda, sino que se vive con el corazón desde los primeros pasos de vida./LDS
