Religiosos toman la Zona Cero
Las zonas devastadas por los terremotos, desde Catia la Mar hasta Naiguatá, serán tomadas por 100 religiosas y religiosos en una misión de acompañamiento para los refugiados en los campamentos.
La hermana Maribel Maquina, secretaria de la Conferencia Venezolana de Religiosas y Religiosos, informó que la misión intercongregacional arrancó este jueves con una eucaristía en el Colegio de la Concepción de Montalbán.
Este viernes 6 de noviembre acudieron a Macuto, Los Corales, Caraballeda, Tanaguarena y Naiguatá.

“Estos 100 voluntarios, entre sacerdotes, misioneros y religiosas, acompañaron a los niños con actividades lúdicas y recreativas, y a los adultos con jornadas de escucha de vida y el sacramento de la reconciliación. Por último, se organizó una pequeña fiesta para los niños. Esto en cada uno de los sectores”.
El 7 de noviembre se trasladarán a Las Tunitas, Playa Grande, Playa Verde, Brisas del Aeropuerto y Mare Abajo con las mismas actividades recreativas y de acompañamiento. En total serán 16 zonas de devastación visitadas.

El domingo cerrarán con una misa, a las 11:00 am, en Playa Grande, cerca del santuario de José Gregorio Hernández. Allí también compartirán con el pueblo.
“La idea de la misión es seguir acompañando a la Diócesis de La Guaira y a su gente hasta el 11 de febrero, en la celebración de la Virgen de Lourdes. Es unir el proyecto de la Conferencia Venezolana de Religiosas y Religiosos al proyecto pastoral de la diócesis, para dar respuesta a lo que está pasando en el estado”.
Explicó que la misión nace de una propuesta para unir los diferentes carismas que conforman la vida consagrada de Venezuela, con el fin de responder a las necesidades suscitadas en La Guaira tras el doble sismo, no solo en lo material por la devastación, sino en el ámbito humano y espiritual.
“Desde el principio se decidió abocarnos a dar una respuesta humanitaria, psicológica, lúdica y afectiva. Esta iniciativa se unió al proyecto de la diócesis de formar agentes pastorales, sembradores de esperanza”.

La hermana Maribel aclaró que no se trataba de brindar una ayuda humanitaria por dársela, sino de ayudar a dignificar la vida para, desde allí, ser sembradores o generadores de esperanza en medio del pueblo.
“Como somos pocos, decidimos unirnos. Por eso se llama intercongregacional, ya que son varias congregaciones, institutos seculares y otras formas de vida consagrada que decidieron unirse para dar respuesta a lo ocurrido el 24 de junio”. / LDS
