Padres: Atentos ante cambios de conducta de los adolescentes

La prevención a nivel familiar es el mejoramiento de una comunicación más cercana, empática y abierta

Laura De Stefano

Un cambio brusco en la conducta de un adolescente es motivo de alarma y requiere atención, especialmente si se presentan varios síntomas o si hay señales como ira extrema, aislamiento, tristeza persistente y bajo rendimiento escolar.

Estos cambios pueden indicar problemas subyacentes de salud mental como depresión y ansiedad que pueden llevar al suicidio o a pensamientos suicidas. Es crucial buscar ayuda profesional de un psicólogo o terapeuta para una evaluación y apoyo adecuados.

Explicó el psicólogo Roger Álvarez, de la Fundación San Pedro Apóstol de Maiquetía, que el suicidio tiene un componente social donde los momentos de crisis o situaciones de cambio nos sorprenden o desconciertan completamente.

Manifestó que esta crisis va evolucionando y se convierte en un trauma, debido a la pobreza afectiva en nuestro entorno. La falta de ayuda y acompañamiento en esos momentos tan difíciles hace que el componente social sea crucial.

“En el adolescente, esta situación tiene una particularidad, ya que su personalidad aún está en desarrollo. Además de esto, se ven afectados otros aspectos clave como la autoestima, la autoimagen y el autoconcepto”.

El especialista señaló que existen señales que pueden alertar a los padres, maestros y amigos. La primera es el cambio brusco en el comportamiento y en la conducta que pudieran llamarnos la atención.

Otra señal es el diálogo despresogénico, es decir negativo y crítico.  “La persona dice tener algo que lo entristece y perturba, y que la solución es acabar con su vida”.

Comentó que situaciones como los desplazamientos migratorios por guerras, problemas económicos y políticos son factores que repercuten significativamente en el individuo.

“Son más vulnerables los adultos mayores y los jóvenes que están en desarrollo, porque no tienen cómo atender esas situaciones difíciles de cambio”.

La mayor preocupación expresadas por los jóvenes, especialmente en sus consultas, es su futuro. Cuál será su identidad vocacional.

Medidas de prevención

El psicólogo indicó que existen medidas preventivas para mitigar estos riesgos. A nivel familiar, se debe mejorar la comunicación, haciéndola más cercana, empática y abierta.

El objetivo es establecer un entorno propicio donde los jóvenes puedan dialogar con sus padres con la certeza de ser aceptados, en lugar de ser juzgados, señalados o criticados.

Álvarez expresó que los jóvenes deben entender que hay situaciones que los desbordan, a la cual no tienen control y de allí la importancia de hablar con sus padres.

Los colegios también son una fuente importante para la prevención. Los maestros deben ser empáticos y estar dispuestos a escuchar a los jóvenes para poder ayudarlos. Además, deben comunicar a las familias cualquier situación de riesgo que no hayan detectado.

“El docente con su formación está capacitado para atender todo tipo de situaciones. No solo ayudan al desarrollo cognitivo, también al desarrollo de la personalidad, el afectivo, psicosocial y psicosexual. Para los maestros es fácil acercarse a los muchachos por el tiempo que comparten con ellos”.

El psicólogo mencionó una realidad de este siglo y es el uso de la tecnología. El uso excesivo de redes sociales perjudica la interacción social al disminuir las comunicaciones cara a cara, lo que dificulta el desarrollo de habilidades sociales como la empatía y el lenguaje corporal.

Salud mental en La Guaira

Recordó que en la entidad existen instituciones de salud mental públicos y privados con psicólogos capacitados para atender este tipo de situación de forma preventiva, antes de que el hecho se consuma.

Una de estas instituciones es el Centro de Atención Psicofamiliar El Niño y el Mar en la urbanización Las Colinas de Catia la Mar. Allí no solo ofrecen atención psicológica, sino médica con los psiquiatras.

También está la Fundación San Pedro Apóstol y los dispensarios Sagrado Corazón de Jesús en La Páez, José Gregorio Hernández en 10 de Marzo y Santísima Trinidad en la Aviación.

“Si existe un cambio significativo o brusco en el comportamiento, asociado con un estado de tristeza permanente, de irritabilidad o de conflicto constante, lo más recomendable es buscar ayuda psicóloga para poder revisar qué sucede”.