Justicia

Román Ibarra

Deshacer el inmenso drama construido con saña, y aviesa intención por el pensamiento totalitario, a lo largo de más de 26 años es difícil, pero no deja de inquietar que algunos espacios del camino sean especialmente tortuosos, porque comportan la vida de seres humanos, y sus respectivos entornos familiares.

Es cierto que a partir del 3 de enero la política es distinta, habida cuenta de que los hechos forzaron también el cambio en el discurso, y la acción (tutelada) de las autoridades interinas, pero a veces se siente como si faltara dinamismo; celeridad, y mejor intención en la solución de los temas más álgidos, como el lacerante asunto de la liberación por cuentagotas de los presos políticos.

Si observamos en detalle, aunque todos han sido humillados por la violación sistemática de sus DDHH, hay unos que tienen prioridad en materia de liberación, y generalmente están precedidos de fuerzas políticas; agrupaciones defensoras de presos; ONG´s, entre otras. Pero hay unos carentes de respaldos que sufren penas absolutamente infamantes, por su condición de pobres y desvalidos.

Nos duele y preocupan todos los injustamente presos, víctimas de la represión brutal de la dictadura, pero hay unos casos particulares que rompen el alma de cualquiera. Se trata de la señora Carmen, madre de Víctor Hugo Quero, una mujer de 81 años que clama porque le den fe de vida de su hijo desaparecido forzosamente desde enero de 2025.

Ya se hacen eco de esta tragedia distintas agrupaciones defensoras de DDHH, y nosotros modestamente desde aquí, para reclamar que aparezca ese joven, y le ofrezcan respuesta urgente a su madre. ¿Hasta cuándo el ensañamiento contra los más desvalidos? ¿Por qué el martirio que le hacen padecer a la señora Carmen? Lo mismo ocurre con el reclamo que hace la familia de Hugo Marino, desaparecido desde abril de 2019. También un sinfín de mujeres inocentes que siguen siendo maltratadas, a pesar de que se supone iban a liberar a todos los presos políticos. ¿Hasta cuándo la humillación de los venezolanos y sus familias?

Deberían utilizar el tiempo que les quede en el poder interino, y tutelado, para resolver los conflictos en el orden político y económico, referido precisamente a la recuperación de lo obtenido bajo tramas de corrupción, y a la entrega de los responsables para que la justicia internacional los juzgue conforme a derecho.

No sigan burlándose de los venezolanos con el reciclaje de funcionarios incapaces, y vinculados presuntamente, no sólo con la corrupción, sino con hechos más temibles, como el terrorismo judicial y de estado. Es inaceptable que una figura tan mediocre, e ineficaz como el ex Fiscal General, ¨renuncie¨ a ese cargo, para minutos más tarde ser juramentado como Defensor del Pueblo. Qué horror, y que burla contra la paciencia ciudadana.

Todas las miradas están puestas en ustedes, a la espera de que se reivindiquen, y no sigan en la destrucción del país. Esta vez difícilmente haya mucho margen para dejarles correr a sus anchas, aunque el pragmatismo político los tenga ahí todavía.

Pasando a otros temas, esta vez en el ámbito internacional, sorprendió a todos la presencia del ex candidato y ex preso político, Enrique Márquez en el discurso de la Unión en el Congreso de los EEUU, invitado por el Presidente Trump. Un gesto elocuente que denota la intención de abrir espacios a nuevos protagonistas en el difícil panorama político venezolano.

Algunos se aventuraron a sugerir que esa jugada de Trump podría auspiciar la presencia de Enrique Márquez en el gabinete interino actual, para adelantar cambios y el camino hacia la democratización. Otros con idéntica perspicacia, lo ubicaban como pieza esencial del nuevo CNE que habrá de conformarse, habida cuenta de que ya ha sido vicepresidente del mismo organismo.

Lo cierto es que abre nuevas posibilidades en el camino de la reconstrucción de la oposición y sus diferentes matices; excepto porque en su rueda de prensa, y en un alarde de excesiva amplitud, reivindicó la figura del ex presidente español, José Luís Rodríguez Zapatero, cómplice abiertamente de la dictadura venezolana, y presuntamente vinculado a negocios de corrupción, por lo cual, se le investiga judicialmente tanto en España, como en los Estados Unidos. Lo lamentamos, pero hasta ahí no se puede llegar. En todo caso, era necesario esperar el final de las investigaciones. Márquez se autoinfligió un daño severo, a nuestro juicio.  Zapatero no tiene reivindicación posible.

Son muchas las especulaciones que la gente se hace al respecto, pero valdría la pena recordar lo que por años hemos sugerido y tiene que ver con el hecho de la necesidad de ampliar el radio de acción de la oposición venezolana para penetrar más extensa y profundamente en el sentir de los ciudadanos, y en el acompañamiento en la búsqueda de soluciones a los inmensos problemas que se han creado a lo largo de los pésimos gobiernos de Chávez, y Maduro, ambos al servicio de intereses coloniales extranjeros como Cuba; China; Irán, y Rusia, y que hoy por fin, se puede pensar en la idea de zafarnos de tan deletérea influencia.

Para los fines de la construcción de un verdadero modelo democrático, se hace necesaria la participación de muchos factores de oposición para confrontar lo que se vive hoy. La reconstrucción del país desde el punto de vista institucional; administrativo, y también afectivo, requiere de liderazgos fuertes y reales.

La inserción de una fuerza democrática real en el seno de la sociedad; promoviendo sus valores; acompañando a la ciudadanía en la conquista de sus derechos, y en el cumplimiento de sus obligaciones, así como en la construcción de desarrollo sostenible, le dará permanencia sólida en el tiempo, y evitará una nueva aparición de las fuerzas oscuras que significaron la destrucción casi total de la República, y que entregaron nuestras riquezas y soberanía a las fuerzas del mal. Esas que pretendieron mancillar nuestro gentilicio con la idea maligna de la mezcla putrefacta de comunismo-socialismo-militarismo, sostenido con represión; violación de DDHH; terrorismo de estado; desapariciones forzadas, entre otras humillaciones que al día de hoy no han sido resueltas.

En algún momento del futuro –ojalá pueda ser pronto- habrá que hacer elecciones presidenciales, y de la Asamblea Nacional, cuando menos, para relegitimar el poder público, y será ahí el momento en que la sociedad decida qué tipo de liderazgo desea con el ejercicio soberano del voto.

Democracia; crecimiento económico; eficacia administrativa; orden institucional, y decencia pública son algunos de los valores que deben regir la vida de los venezolanos en el futuro inmediato, para la construcción de la felicidad de todos en sintonía con los valores occidentales.

¡Si se puede!

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