“El futuro del diaconado en el país es prometedor y desafiante”

El 25 de agosto Rubén Perdomo fue ratificado como presidente de la junta directiva del Secretariado Venezolano del Diaconado

Laura De Stefano

“Para los próximos años, el rol de diácono permanente en la Iglesia venezolana se acentuará como signo e instrumento de comunión”, expresó Rubén Perdomo, diácono de la Diócesis de La Guaira, que fue ratificado por tres años más en la presidencia de la junta directiva del Secretariado Venezolano del Diaconado el 25 de agosto .

Aseveró que el diácono está llamado a ser un constructor de puentes, porque siendo un ministro ordenado que a menudo permanece inmerso en la vida familiar, profesional y social, tiene un carisma especial para conectar el sentir de los laicos con los pastores y viceversa.

“Su ministerio no se limita al templo. El diácono que sirve en la liturgia es el mismo que debe testimoniar la Palabra en su trabajo, en su familia y en la plaza pública, llevando las alegrías y angustias del pueblo al corazón de la Eucaristía y proyectando la caridad de la Eucaristía hacia el mundo”.

Perdomo recalcó que ellos unifican de manera visible la triple diaconía (Palabra, Liturgia y Caridad). “El diácono recuerda a toda la Iglesia que la celebración de los misterios divinos es inseparable del servicio a los hermanos, especialmente a los más necesitados”.

Manifestó que dado el complejo contexto social, económico y cultural de Venezuela, el ministerio de la caridad se presenta como el más característico y urgente del diácono.

“En los próximos años, su rol será fundamental para animar y organizar la caridad; servir en las periferias sociales, administrar con sentido pastoral; y actuar o trabajar en todos los ejes transversales que la Iglesia nos ofrece como pastoral de la esperanza, pastoral de la salud, etc”.

Como servidores de la caridad en nombre de la jerarquía, los diáconos tienen la misión de animar a todos los fieles para que la comunidad entera se ponga en «estado de diaconía». Esto incluye la organización de obras de caridad parroquiales y diocesanas.

Están llamados a realizar su labor ministerial en las periferias con creatividad y eficacia, siendo una presencia de la Iglesia junto a los pobres, los enfermos, los migrantes y los marginados.

Modelo de santidad

El presidente del Sevedi señaló que en una sociedad donde se vive una profunda crisis de valores, el diácono casado y su familia ofrecen un testimonio profético y un modelo de santidad accesible y creíble.

“Él y su esposa deben ser un ejemplo vivo de fidelidad e indisolubilidad, mostrando cómo las obligaciones de la familia, el trabajo y el ministerio pueden armonizarse en el servicio a la Iglesia”.

Dijo que el diácono casado, especialmente si asume su diaconía junto a su esposa, es un agente pastoral excepcional para el campo familiar, con una especial capacidad para acompañar a otras parejas y familias.

“En definitiva, el futuro del diaconado en Venezuela es prometedor y desafiante. Su rol no será el de un laico con funciones especiales ni un presbítero de segunda categoría, sino el de un ministro ordenado con identidad propia, configurado sacramentalmente con Cristo Siervo”.

Para que esta visión se haga realidad, indicó, será indispensable continuar fortaleciendo la calidad de la formación inicial y permanente, y promover una mayor comprensión de su ministerio en toda la comunidad eclesial.

El diácono Rubén Perdono manifiesta que su ratificación como presidente del Secretariado Venezolano del Diaconado no lo asume como un honor personal, sino con un profundo sentido de responsabilidad y, sobre todo, de servicio.

“La espiritualidad que define nuestro ministerio es precisamente la del servicio, siguiendo el modelo por excelencia de Cristo, que ‘no vino a ser servido, sino a servir’. Por lo tanto, más que un sentimiento de orgullo, lo que experimento es una renovada llamada a ser, junto a mis hermanos, un ‘ícono vivo de Cristo Siervo’ en la Iglesia de Venezuela”.

Para la Diócesis de La Guaira, su designación representa una oportunidad significativa porque el ministerio del diácono se vive y se realiza en el marco de la Iglesia diocesana, en comunión sacramental y obediencia filial al propio obispo. Refuerza los lazos de nuestra iglesia particular con las demás diócesis y la CEV, y es un impulso para el ministerio local.

Objetivos a corto y largo plazo

Uno de sus objetivos a corto plazo es consolidar las bases del ministerio diaconal en el país, asegurando que su identidad y función sean bien comprendidas y vividas en todas las diócesis, fortaleciendo la identidad diaconal. “Es prioritario superar las «visiones reductivas que limiten al diácono a funciones puramente litúrgicas o administrativas».

“Nuestro primer objetivo es promover una catequesis para que se comprenda al diácono en su verdadera identidad: un ministro ordenado configurado sacramentalmente con Cristo Siervo, cuya misión se articula en la triple diaconía de la Palabra, la Liturgia y la Caridad. No somos un laico con funciones especiales ni un presbítero de segunda categoría, sino un grado propio y estable de la jerarquía”.

Los otros objetivos son impulsar la formación inicial y permanente, y dinamizar el Sevedi como instancia de comunión.  “Trabajaremos para que todas las diócesis ofrezcan un itinerario formativo integral que abarque las dimensiones humanas, espiritual, intelectual y pastoral”.

Anunció que a corto plazo activarán plenamente las comisiones del Secretariado Venezolano del Diaconado para articular el trabajo a nivel nacional. Estas comisiones son formación, espiritualidad, comunicación, redes sociales y prevención, y cultura de buen trato.

A largo plazo están consolidar la figura del diácono como un puente entre la jerarquía y el laicado, entre el altar y la vida cotidiana, llevando el Evangelio a las realidades temporales; ser agentes de la Nueva Evangelización en las periferias y fomentar una cultura vocacional sostenible con el surgimiento de candidatos idóneos

Perdomo comentó que una de las prioridades fundamentales será la formación continua de los diáconos, tanto en lo teológico como en lo pastoral.

Para ello, tienen en mente un conjunto de iniciativas que buscan abordar esta formación como un proceso integral y continuo, en sintonía con la formación inicial y abarcando todas las dimensiones de la persona en lo humano, espiritual, intelectual y pastoral.

Entre las iniciativas para el fortalecimiento teológico estarán el programa anual de actualización doctrinal, las jornadas de estudio y cursos de actualización de forma periódica para profundizar en la doctrina de la fe; los seminarios temáticos y el acceso a recursos de formación del clero.

“El objetivo es que cada diácono posea una formación amplia y profunda que le permita no solo nutrir su propia vida espiritual, sino también ser un instrumento eficaz para su ministerio en el contexto de la nueva evangelización”.

Respecto al fortalecimiento de la labor pastoral, plantea la realización de talleres de habilidades pastorales, el acompañamiento en la praxis pastoral, y revisión de Vida y Lectura de Acontecimientos.

Perdomo explicó que para que estas iniciativas sean efectivas, se promoverán encuentros periódicos que no solo aborden temas doctrinales, sino que sean un espacio de crecimiento integral, incluyendo la celebración de la Eucaristía y la Liturgia de las Horas.

Impulsarán la participación de las esposas en estos encuentros de formación, fortaleciendo así el testimonio del matrimonio y la familia.

Alentarán a los obispos a instituir, donde no exista, un organismo de coordinación de diáconos que se encargue de programar, coordinar y verificar todo el itinerario del ministerio diaconal, desde el discernimiento vocacional hasta la formación permanente.

Para fomentar la colaboración y el trabajo en red entre los diáconos de las diferentes diócesis del país, Perdomo propone potenciar al Sevedi como eje central de comunión nacional, fortalecer las comunidades diaconales diocesanas, y sistematizar y compartir el «Patrimonio Valioso» de las diócesis.

También identificar y documentar las experiencias pastorales en cada diócesis, crear un repositorio de recursos (materiales de catequesis, guías para la homilía, planes de pastoral social), y fomentar el intercambio de diáconos para misiones específicas, siempre con la debida autorización de los obispos respectivos.

Perdomo agradece esta oportunidad, y cuenta con las oraciones y el apoyo de todos los diáconos de Venezuela, en especial de “este hermoso pueblo de La Guaira y como decía el papa Francisco pido de manera especial sus oraciones por esta misión que empiezo”.