Derrumbados emocionalmente a 100 días de los terremotos
Según un informe de Médicos Sin Fronteras, por los cien días que se cumplen este viernes desde el desastre natural que azotó a Venezuela y duramente a La Guaira, señalan que «esta situación sostenida en el tiempo ha transformado el impacto emocional inicial en cuadros persistentes de ansiedad, alteraciones del sueño, síntomas físicos relacionados con el estrés, sentimientos de desesperanza y un agotamiento generalizado que afecta tanto a individuos como a comunidades enteras».
«Lo que observamos hoy no es únicamente el efecto de un evento traumático aislado, sino el impacto acumulado de vivir durante meses en condiciones de incertidumbre. Muchas personas llegan a consulta con dolores musculares, cefaleas recurrentes, problemas gastrointestinales o insomnio, síntomas que con frecuencia reflejan un importante sufrimiento emocional y psicológico», señala Milagritos Valderrama, coordinadora de esta organización.

“Esto me ha desmoralizado. Fue un desastre natural, pero acabó con todo, mi corazón, mente y alma. Sufro del corazón y de la tensión, y no duermo,” expresó Ashley Mayora, de 43 años, sentada dentro de su carpa en Mare Abajo, que vivía en un complejo de viviendas que colapsó parcialmente tras el doblete sísmico.
“Yo vivía con mi hija y mi nieto recién nacido en mi casa, ellos son mi vida. Cuando esto pasó yo estaba en una carpa en la que solo cabía yo, tuvimos que separarnos. Yo siento que me moría de la tristeza por no estar con mi nieto. El 29 de julio tuve un preinfarto. Yo estoy viva solo por ellos”, manifestó Mayora.
Desgaste emocional
Quienes han estado en primera línea de la respuesta también enfrentan sus propias consecuencias emocionales. Personal de salud, equipos de protección civil, rescatistas y voluntarios han sostenido una intensa carga de trabajo mientras acompañan el sufrimiento de sus propias comunidades.
La fatiga extrema, el estrés traumático secundario y los procesos de duelo acumulado son cada vez más evidentes entre los trabajadores esenciales, cuya salud mental resulta fundamental para mantener la capacidad de respuesta y recuperación de las zonas afectadas, precisan los especialistas de Médicos Sin Fronteras.

En los refugios y comunidades, el dolor de la pérdida convive con la organización y el apoyo mutuo.
Rosmari Colmenares, vocera de su comunidad en Playa Grande, La Guaira, cuya vivienda quedó gravemente afectada y debió ser demolida, describe el peso de la ausencia y la incertidumbre. “Lo más desgastante es que hasta el sol de hoy no sabemos nada de mi hermano. El edificio donde vivía se cayó; su esposa pudo ser rescatada, pero a él y a su hijo que tiene síndrome de Down no los encuentran. El cuerpo de mi sobrina sí lo encontraron,” relata.
Volver a tener casa, documentos, protección, servicios…
Miles de familias guaireñas afectadas todavía necesitan apoyo urgente para reconstruir sus vidas. Y aunque la respuesta humanitaria avanza hacia una etapa de estabilización y recuperación, aún existen importantes necesidades vinculadas al acceso a alojamientos temporales dignos y seguros, documentación, protección y servicios básicos esenciales.

Acnur Argentina precisó que «el daño habitacional continúa siendo uno de los principales factores de vulnerabilidad y desplazamiento: muchas familias todavía no pueden regresar a sus hogares y se trasladan entre sitios transitorios, refugios ofrecidos por familiares y comunidades de acogida, mientras que algunos espacios temporales están siendo reorganizados o cerrados». Las necesidades humanitarias evolucionaron, pero no desaparecieron, subrayan.

Con información de El Clarín editado por Rafael Díaz
