Buscar ayuda a tiempo ante las señales de alerta
En una sociedad acelerada donde el bienestar emocional suele pasar a segundo plano, saber distinguir entre una reacción pasajera ante la presión y un trastorno clínico puede marcar la diferencia entre la angustia silenciosa y la búsqueda de ayuda a tiempo.
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que este 2026 mantiene el llamado de la Organización Mundial de la Salud a “cambiar la narrativa” para hablar del tema, combatir el estigma y facilitar que las personas puedan pedir ayuda.
De acuerdo con información de la OMS, más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año en el mundo, y el 73% de estos fallecimientos ocurren en países de ingresos bajos y medianos.
Los psicólogos explican que el estrés responde a un detonante externo y temporal, como una crisis laboral o económica, mientras que la ansiedad se prolonga y se apodera de la persona incluso sin un peligro real, generando desgaste físico y mental.
La tristeza es una emoción natural y necesaria ante las pérdidas de la vida, a diferencia de la depresión, que es un trastorno médico profundo que nubla la capacidad de disfrutar, trabajar o vincularse, prolongándose por semanas y minando la esperanza.
Todas las personas, en algún momento de su existencia, atraviesan estas y otras formas de angustia emocional que afectan la salud mental. La vida nos pone delante de diferentes situaciones que despiertan emociones que debemos gestionar para seguir adelante.
Pero, ¿qué pasa cuando esos estados se prolongan en el tiempo y se intensifican al punto de interferir en el día a día? Es en ese momento cuando la mejor decisión es acudir a un psicólogo, un profesional preparado para aportar herramientas que mejoran el bienestar emocional y la calidad de vida.
La terapia facilita los recursos necesarios para superar conflictos, potencia las relaciones interpersonales y de pareja, fortalece la salud emocional y ayuda a gestionar de manera efectiva los problemas de estrés, miedos, ansiedad y depresión.
