Bonanza petrolera no frena la devaluación del Bolívar
A Venezuela entran 85,5 millones de dólares diarios, aproximadamente, gracias al petróleo, pero el bolsillo de los venezolanos sigue sintiendo el golpe de la devaluación cada vez que pisa la calle, pues el bolívar continúa cayendo en picada de manera inexplicable.
Ante la desconfianza generalizada y la necesidad imperiosa de adquirir divisas deshacerse de los bolívares se ha vuelto un reflejo automático de supervivencia.
Con una industria nacional y una producción interna reducidas al mínimo, casi todo lo que consumimos se importa y, para comprar en el exterior, los bolívares no sirven, se necesitan dólares.
Lo que los venezolanos sentimos es claramente percibido en el extranjero: informes del Fondo Monetario Internacional sitúan a Venezuela entre las economías con los mayores problemas de pérdida de valor monetario.
Mientras que en la mayoría de los países experimentan una estabilidad económica donde los precios apenas varían un 2% o 3% anual, el impacto diario por la devaluación del bolívar es implacable.
Los economistas coinciden en que se requieren acciones estructurales profundas y urgentes: disciplina fiscal y monetaria estricta, controlando la emisión de dinero sin respaldo; un entorno jurídico seguro, incentivos fiscales y créditos que revivan la economía primaria que es el aparato agropecuario y también a la industria transformadora y generadora de empleo y de riqueza; el momento exige transparencia macroeconómica y estabilidad jurídica que atraigan inversión privada real y frene la dolarización forzada que sufre el país. MLA
