Arzobispo Biord nos llama a ser «gotas de esperanza»

En una visita pastoral impregnada de cercanía y fe, el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord, presidió este domingo 2 de agosto la eucaristía en la iglesia San José Obrero de Mamo, en Catia la Mar.

Durante su homilía, reflexionó sobre las lecturas del día y el pasaje de San Pablo, señalando que nada podrá separarnos del amor de Cristo.

«Ni las tribulaciones, el hambre, la espada, la muerte, y nosotros podríamos añadir los terremotos, nada nos separará del amor de Cristo que ha dado su vida por nosotros».

Enfatizó que solo el amor salva y que este sentimiento otorga una razón profunda para vivir, manifestándose en el afecto de los esposos, la familia y los abuelos.

Monseñor recordó que la cruz no es la última palabra, sino la resurrección, instando a los creyentes a transformar la fe en obras de misericordia concretas, tal como se ha practicado en La Guaira desde el Año Jubilar de la Misericordia.

Comentando el Evangelio dominical, en el que Jesús pide a sus apóstoles dar de comer a la multitud que lo seguía, Biord indicó que esto representa un mandato actual para llevar la Palabra de Dios y la acción solidaria a las comunidades.

Destacó la labor humanitaria de las iglesias, las cuales se han convertido en centros de acopio para atender a los afectados por los terremotos.

También hizo un llamado especial a las autoridades regionales para no olvidar la capilla de la Inmaculada, considerada el templo más antiguo de Catia la Mar. Recordó que, según registros históricos, cuando monseñor Mariano Martí la visitó en 1772, era la única estructura de este tipo existente entre Maiquetía y Carayaca.

El arzobispo explicó que, aunque había sido invitado a celebrar la Eucaristía en el nuevo templo desde hacía tiempo, diversos compromisos lo habían impedido. Sin embargo, los recientes acontecimientos motivaron su visita inmediata para constatar el estado de los sacerdotes de la zona.

Acompañado por seminaristas del Seminario San Pedro Apóstol de Macuto, quienes también sufrieron afectaciones por los sismos, felicitó a la feligresía por el excelente estado y belleza de la nueva edificación.

Para finalizar, monseñor Biord elevó una oración especial por La Guaira, que siempre la lleva en el corazón, recordando a quienes perdieron la vida a causa de los sismos y exhortando a los sobrevivientes a convertirse en «gotas de esperanza y de caridad» para reconstruir la región./LDS