Cambiaron el protagonista y el libreto pasos esenciales que darán buenos resultados
Gracias al evento sobrevenido del 3 de enero de 2026, Venezuela está regresando, lentamente, a ser un país normal, con mucha más gente del mundo empresarial dispuesta a venir a invertir y aprovechar los grandes recursos gasíferos y petroleros que tenemos en abundancia, generando centenares de miles de empleos y desarrollo económico y social.
Quienes sostienen que “no hay cambios” y se basan en que “siguen los mismos actores de antes”, pasan por alto que Donald Trump cambió el libreto y el libreto es lo fundamental. Pero, paciencia, pero no complacencia, decretó Marco Rubio.
La transición en España duró 3 años, de duros forcejeos y al final La Ley del Silencio; más cerca de nosotros, en Chile la transición a la democracia se produjo en año y medio, aunque Augusto Pinochet, continuó como Comandante en Jefe del Ejército durante 10 años más, como para cuidarse de que los presidentes democráticos no le sacaran sus trapos al sol, ni le violaran su inmunidad parlamentaria.
¡Esos son los tiempos!
Y aunque lo hagamos a la venezolana, como nos corresponde, “debemos ir con calma, porque estamos apurados”, y debemos ser agradecidos. ¡Estamos bendecidos! La obra “La manipulación del inconsciente colectivo”, seguramente escrita por ese investigador del comportamiento humano que fue Fidel Castro, y que aún se sigue aplicando en Cuba, en Venezuela ya no más, gracias al milagro trompista. ¡Albricias! Ahora, después del reacomodo, los viejos actores, están estudiando y aprendiendo el guión que impone Trump, que no es otro que el liberalismo económico de Adam Smith, el padre de la economía, quien sentó cátedra demostrando que “la iniciativa y el esfuerzo del individuo generan beneficios colectivos”.
Paciencia, tolerancia, pero no complacencia. Recordar, por favor, estas palabras de Marco Rubio que son, al mismo tiempo, un compromiso de él, una guía para nosotros, el común de los venezolanos y una advertencia para quienes aún gobiernan: Paciencia, pero no complacencia.
Rómulo Herrera
