Primera comunión en Mamo

La ceremonia marcó el retorno de la catequesis en las comunidades de Marapa y El Piache

Laura De Stefano

Treinta niños de las comunidades de Marapa y El Piache celebraron su primera comunión este fin de semana en una emotiva ceremonia eucarística, marcando el retorno de la formación catequética, interrumpida desde antes del inicio de la pandemia.

La celebración tuvo lugar en el nuevo templo de San José Obrero de Mamo, en Catia la Mar. La misa fue presidida por el obispo de La Guaira, monseñor Pablo Modesto González, quien estuvo acompañado por el párroco, el presbítero José Colmenares.

Esta jornada de fe fue posible gracias a la reactivación de la catequesis. El padre Colmenares dio su consentimiento para que las hermanas Milange Maicabare y Ofelia Vélez, misioneras del Grupo Upeliano, asumieran la preparación de los neocomulgantes.

La formación de los niños fue integral y rigurosa, incluyendo catequesis dominicales que se realizaban inmediatamente después de la misa, retiros espirituales para profundizar en el significado del sacramento, y actividades especiales desarrolladas durante la fiestas santas del calendario litúrgico.

La misa, que se desarrolló en un ambiente de gozo y recogimiento, contó con la animación del Ministerio de Música San Arcángel Miguel de Vista al Mar. Sus once integrantes, bajo la coordinación de Nelson González, imprimieron alegría con sus cantos.

Continuar en la fe

El monseñor manifestó en su homilía su profunda satisfacción por la presencia de jóvenes y niños en las iglesias, subrayado que esto es señal de vida y esperanza.

Hizo un llamado a nutrir a los jóvenes con cosas buenas que alimenten el corazón y el alma. Enfatizó la responsabilidad de los padres de guiar y ayudar a estos niños a continuar en la fe, en lugar de creer que “ya salimos de eso”.

“La mejor inversión que pueden hacer con sus hijos es acrecentar el respeto de las cosas de Dios, eso es ganancia para ustedes y para todos. Lo que dejen de hacer por ellos, lo van a sufrir después. Eso es pecado de omisión”.

Alentó a los niños de la primera comunión a ser positivos y a no desanimarse por los problemas. “Dios no quita los problemas, sino que ayuda a solucionarlos”.

Monseñor González se mostró complacido de que el templo recién inaugurado sea utilizado para la ceremonia de primera comunión.

“Es tradición en varias partes realizar las primeras comuniones alrededor de la fiesta de la Inmaculada”. Recordó que él mismo hizo su primera comunión en esa fecha hace 59 años, a la edad de 7 años.

Vivir con esperanza

El obispo enfatizó la importancia del Adviento como tiempo litúrgico de preparación para la Navidad y alertó que la celebración de esta fiesta no se puede resumir solo en lo externo (hallacas, dulces, música y luces).

“No es suficiente con lo externo si no se hace la fiesta del corazón, ya que se celebra el nacimiento de Jesucristo”.

Criticó que en muchos hogares se arma solo el arbolito, olvidando el nacimiento. “El pesebre es el mejor signo en el hogar, pues recuerda que hace 2025 años Nuestro Señor nació en Belén, mostrando que Dios se interesó por nosotros al hacerse hombre”.

Instó a vivir con esperanza y confianza en Dios, promoviendo un espíritu entusiasta. “Un cristiano no podemos ser aguafiestas, todo el tiempo quejándose”.

Finalmente, animó a aprovechar la Navidad como un tiempo de cercanía familiar, perdón, reconciliación y superación de diferencias.

Monseñor mencionó la posibilidad de construir la capilla en Marapa el próximo año. Expresó su alegría por el trabajo de las hermanitas Milange y Ofelia en las comunidades de Marapa El Piache.

Pidió a Dios que las semillas sembradas en estos jóvenes den frutos para la Iglesia a futuro.