Las familias de los trabajadores solo compran picadillo y embutidos

*Las chuletas de cochino fueron excluidas de la mesa por su alto costo

Laura De Stefano

El consumo de proteínas, según algunos vendedores del Mercado Comunitario de Catia la Mar, ha caído un 70% y se limita a la compra de picadillo de pollo, embutidos de bajo costo y patas de pollo.

Consumidores consultados en el mercado señalaron que el objetivo principal es asegurar proteínas para la semana. Las compras se centran en productos que rinden o que son relativamente “más baratos”: queso, salchichas, huevos y pollo.

María Carvallo, habitante de la Capilla de Mamo, señaló que es su hijo quien la ayuda con la comida. “Compramos pasta, arroz, harina, el café y la azúcar que no pueden faltar en la casa. También carne molida y pollo, porque con un kilo lo estiramos para una quincena. Todo está caro”.

“Yo compro un poquito de cada cosa para que me rinda toda la semana. Menos mal que mi hija me ayuda, porque con lo que gano no da para esto”, comentó una ama de casa mientras compraba una porción de carne molida.

Otras familias, sostenidas por el ingreso de dos salarios o la combinación de sueldo con el Bono de Guerra y Cesta Ticket, recurren a esta misma estrategia de estiramiento del presupuesto. Este es el caso de Lisbeth García quien junto a su pareja se reparten las compras.

“Antes la gente venía y compraba su kilo de bisteck o pechuga. Ahora me preguntan por las patas de pollo, la mortadela o el picadillo. El cochino casi no se mueve, es muy caro”, señaló un carnicero.

Otro dato que evidencia la precariedad alimentaria es la exclusión de los vegetales en la dieta. Muchos confirman que la compra de vegetales ha sido casi limitada. Solo adquieren lo necesario para los aliños como cebollas, tomates, además de los acompañamientos más tradicionales y económicos como plátanos y verduras criollas.

En el Mercado Municipal de Catia la Mar el combo de 5 kilos de picadillo de pollo bajó de 22 dólares a 19 y los 3 kilos de muslo de 13 a 11,5 dólares. La razón, de acuerdo a lo explicado por los carniceros es que el precio del pollo experimentó una baja del 15%.