Detectar a tiempo el cáncer de mama es clave para la supervivencia

El doctor Marcano hace un llamado a las mujeres a realizarse sus chequeos regulares, como el examen clínico y las pruebas de imagen

Laura De Stefano

La lucha contra el cáncer de mama tiene un pilar fundamental que es la detección temprana, la cual permite identificar la enfermedad en sus etapas iniciales cuando las lesiones son más pequeñas y localizadas.

El ginecólogo Jeison Marcano señaló que en esta fase el tratamiento suele ser menos invasivo, más efectivo y las posibilidades de curación son significativamente mayores, lo que reduce la mortalidad asociada a la enfermedad.

“El objetivo principal de los chequeos regulares (como el examen clínico de la mama y las pruebas de imagen) es la detección precoz de cualquier anomalía antes de que la mujer o el médico puedan identificar alguna sintomatología.

Agregó que estos chequeos permiten además la vigilancia de factores de riesgo y el control de la salud general.

El especialista manifestó que la edad recomendada para la mamografía de screening (tamizaje) varía según las guías clínicas internacionales y el riesgo de la paciente. Para un paciente de riesgo promedio entre los 40 y 45 años edad.

La frecuencia puede ser anual (especialmente entre los 45 y 54 años) o cada 2 años a partir de los 40 años.

“Para mujeres con un riesgo elevado (por ejemplo, con mutaciones genéticas o antecedentes familiares muy marcados), el tamizaje debe iniciarse más temprano, a menudo entre los 25 y 30 años, y puede incluir modalidades adicionales como la Resonancia Magnética”.

La mamografía no es el único estudio recomendado, también está  la ecografía mamaria que es un complemento en la mayoría de los casos de screening en mujeres con riesgo promedio.

“La ecografía complementa la información de la mamografía, siendo especialmente útil en mamas densas (donde predomina el tejido glandular), ya que la mamografía puede tener menor sensibilidad en estos casos”.

Ayuda a caracterizar las lesiones encontradas en la mamografía, distinguiendo entre quistes llenos de líquido (generalmente benignos) y masas sólidas (que podrían requerir biopsia).

Dijo que la ecografía es la primera técnica indicada en mujeres jóvenes (menores de 35-40 años) con síntomas mamarios (como bultos palpables) y en mujeres embarazadas o lactantes, debido a que no utiliza radiación ionizante.

“Por mitos populares, muchas pacientes nunca se han realizado una mamografia bajo la creencia de que es muy doloroso o que después del estudio se le pueden desarrollar ‘células cancerosas’”.

Comentó que prefieren la ecografía mamaria y omitir la mamografia, sin embargo “tenemos que recordar que estos son estudios complementarios y que es indispensable, dependiendo de la edad y los factores de riesgo de cada paciente, realizar la mamografía”.

El método de Control más adecuado para una mujer menor de 35 años, con riesgo promedio de cáncer de mama, es la autoexploración mensual a partir de los 20 años. Examen clínico anual de la mama realizado por un profesional de la salud a partir de los 25 años.

Indicó que la ecografía mamaria es el método de imagen preferido si hay algún síntoma o bulto palpable, debido a que el tejido mamario de las mujeres jóvenes es generalmente denso.

“No se recomienda la mamografía como screening de rutina en este grupo de edad a menos que exista un riesgo muy alto o un hallazgo sospechoso. En el caso de mujeres jóvenes con alto riesgo (antecedentes familiares fuertes, mutaciones genéticas), el protocolo puede ser más intensivo e incluir la Resonancia Magnética (RM) mamaria anual”.

Observar y palpar

A estos estudios se suma el autoexamen de mama. Este procedimiento ayuda a la mujer a familiarizarse con la apariencia y la sensación normales de sus mamas, con el objetivo de detectar cualquier cambio.

La forma de realizarlo es observando las mamas con los brazos a los lados frente a un espejo. Luego con los brazos levantados sobre la cabeza, y finalmente con las manos presionando las caderas.

Qué se busca, arrugas, hoyuelos o alteraciones en el tamaño, forma o simetría. Pezones hundidos o que hayan cambiado de posición y enrojecimiento o cambios en el color de la piel.

Otra forma de realizarlo es a través de la palpación, de pie o acostada. Utiliza las yemas de los tres dedos del medio con diferentes niveles de presión (ligera, media y firme) para palpar todo el tejido mamario en movimientos circulares o de arriba hacia abajo, cubriendo toda la mama y la axila.

Al final, presiona suavemente el pezón para ver si hay salida anormal de líquido. Se recomienda realizarlo una vez al mes, idealmente 7 días después del comienzo de la menstruación.

Signos de alarma

El ginecólogo Marcano alertó sobre los signos que ninguna mujer puede ignorar y que son motivos para acudir de inmediato a su médico. Estos son bulto en la mama o axila, cambio en la forma o el tamaño de la mama, hundimiento o retracción de la piel (como «piel de naranja») o del pezón.

Enrojecimiento, descamación, hinchazón o dolor en una zona de la mama; secreción anormal por el pezón (líquido acuoso, lechoso, amarillento o con sangre), que no sea leche.