Empatía y comprensión son clave para ayudar a una persona deprimida
El psicólogo Erbis Busto dijo que se necesitan más profesionales de la salud mental en los hospitales
Laura De Stefano
La empatía y la asertividad son primordiales al interactuar con una persona con depresión. Es crucial saber qué decir, adoptando una actitud que no sea ni pasiva ni agresiva, porque las personas en esta situación requieren que sus allegados tomen acciones concretas.
Erbis Busto, psicólogo del Centro Comercial Delta y del Seguro Social de La Guaira, manifestó que una forma como pueden ayudar los familiares y amigos a una persona en crisis es tomando un enfoque más directo. Por ejemplo, invitarla a caminar, acompañarla a terapia o a la cita médica y participar activamente.
También con la escucha activa. Permitir que hablen de sus sentimientos sin juzgarlos ni restarle importancia, por el contrario validar lo que sienten porque muchas veces creen que a nadie le importa sus problemas. “No sabemos lo que está pasando en su mente y allí es cuándo vienen resultados inesperados, porque no les permitimos comunicarse”.
En estos casos aconseja pedir ayuda profesional, porque “no es de cobarde ni de débiles hacerlos, al contrario se necesita ser muy valiente para acudir a un centro de salud. En necesario asistir a estos lugares, porque es un problema de salud mental que cualquiera puede sufrir”.
Recalcó que no deben sentir vergüenza si tiene depresión o ansiedad y necesita ir al médico, porque no hay salud sin salud mental. Los ejercicios físicos y las actividades al aire libre son parte de la ayuda, pero no la cura. De allí la importancia del psicólogo, psiquiatra o del terapeuta.
Más información sobre el tema
Busto considera que una forma de reducir el estigma que rodea la salud mental es dar más información sobre el tema, porque la ignorancia refuerza mensajes errados. Hay que educar a los padres y a las comunidades, hablar de eso en las escuelas y en los lugares de trabajo.
“Los profesores deben tener formación de cómo controlar los estados emocionales de los alumnos y saber cómo gestionar sus propias emociones. En las empresas son necesarios los departamentos de salud mental, porque actualmente vivimos una crisis política, social y económica. Muchos empleados sufren de estrés y están en una constante presión laboral”.
Indicó que se necesitan más profesionales en los hospitales, porque no se dan abasto ante la alta demanda. Hay cola de espera hasta de dos meses, pues son pocos los centros que tienen atención psicológica de emergencia o internación psiquiátrica cuando el paciente sufre una crisis.

La terapia más acertada
La terapia conductual cognitiva es la más acertada para el tratamiento de la depresión y la ansiedad, porque está enfocada en la identificación de los pensamientos, de las ideas racionales e irracionales. “Lo que pienso influye en cómo me siento y en lo que yo haga”.
Comentó que esta terapia es la que más ha demostrado eficacia a la hora de tratar estos problemas. Las técnicas para la ansiedad son varias, entre ellas la respiración para tranquilizarse y la meditación para identificar cuáles son los pensamientos que me causan malestar a fin de modificarlos.
En cuanto a las actividades y tareas que pueden realizar para su progreso, están llevar un diario de pensamientos racionales o irracionales, hacer ejercicio físico para liberar endorfina y tener una mejor oxigenación cerebral, pero sobre todo socializar con los amigos y familiares para compartir experiencias.
Explicó que existen señales que nos permiten saber cuándo la ansiedad y la depresión se consideran un problema grave. En el caso de la ansiedad son los pensamientos catastróficos.
En la depresión es el descuido del aseo personal, la falta de sueño o duermen mucho, dejan de comer, concentración afectada, ideas acusatorias sobre si mismo y el aislamiento social.
El especialista mencionó que no todos los casos necesitan de tratamiento farmacológicos, salvo aquellos cuando se presentan ataques de ansiedad y pensamientos suicidas o enfermedades mentales como la esquizofrenia.
“Los fármacos son de soporte que ayudan a mejorar un poco al paciente, pero es necesario que asista a su consulta psicológica para tratar estos problemas subyacentes. Tanto el psiquiatra como el psicólogo son los que identificarán el nivel de la salud mental”.
