Artista plástico evalúa condición del Cristo de Carmen de Uria

Para el especialista en restauración de imágenes religiosas, Felipe Romero, urge la necesidad de recuperar el Cristo del brazo caído que está ubicado en la iglesia de Carmen de Uria y que milagrosamente sobrevivió a la furia del agua en la tragedia de 1999.

El artista plástico acompañado del vocero comunal Nelson Galvis, uno de los precursores de la procesión a Carmen de Uria que se realiza todos lo 16 de diciembre, evaluó la situación en que se encuentra la imagen. Manifestó que, a pesar de encontrarse a la intemperie, está conservado pero se requiere restaurar la pintura y corona.

Han pasado más de 12 años de la restauración del Cristo hecha por la artista Gladys Arguizones. Lamentablemente, el medio ambiente ha sido el peor enemigo de esta figura que está expuesta al sol, la lluvia e insectos como avispas y comejenes.

Galvis señaló que Felipe Romero se compromete a recuperarla por fases. La primera sería un saneamiento intensivo para eliminar toda impureza alojada en la imagen. La segunda, recuperación de partes perdidas y fracturadas, un trabajo muy laborioso, y la tercera restaurar la pintura original. “Ese mismo tratamiento tiene que hacerse de igual manera a la cruz”.

La restauración deberá realizarse con mucho cuidado y empleando técnicas precisas para que la imagen recupere su estado original. “Contribuyamos todos a está importante recuperación y restauración de la imagen del Cristo del brazo caído de Carmen de Uria”, expresó Galvis.

Atencio Álverez, uno de los sobrevivientes de la tragedia, relató que la lluvia de ese fatídico día se detuvo cuando el brazo del Cristo se desprendió. El agua solo cubrió parte de los pies de la imagen.

“Estaba en la casa de mi mamá y sentí que temblaba, al salir vimos que el río estaba debajo de la vivienda. Con un hermano salimos a rescatar a unas personas y presenciamos como un carro se metió al tercer piso de la casa de la jefa de la junta comunal, Eloína Ramos”.
Pidió a las autoridades no solo recuperar la iglesia, sino a Carmen de Uria.

Por Laura De Stefano

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