La violencia contra los niños no debe verse como normal y se debe tratar de frenar - Diario La Verdad de Vargas

La violencia contra los niños no debe verse como normal y se debe tratar de frenar

Hasbely Bolívar

El seno de la familia es el lugar más propicio para el desarrollo de un niño, sin embargo, el confinamiento por el covid-19 ha expuesto a los más pequeños a mayor riesgo de ser maltratados física y verbalmente.

«Cualquier forma de agresión contra un individuo se hace desde una posición de poder», definió la psicóloga guaireña Hellers García.

Detalló que en estos tiempos de pandemia, la violencia contra los niños ha aumentado mucho debido a que la parte débil pasa mucho más tiempo con el agresor, que en muchos casos son sus padres u otras personas del entorno familiar.

«En estos tiempos de estrés y aumento de los problemas económicos y sociales, muchas personas, a veces sin darse cuenta, descargan sus niveles de frustración por el desempleo y la falta de oportunidades, consumiendo sustancias psicoactivas y alcohol, lo que aumenta la posibilidad de que actúen con violencia en el seno de la familia».

Según Gloria Perdomo, coordinadora nacional del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), en 2020 se identificó un aumento de violencia sexual intrafamiliar contra menores de edad en comparación con 2019.

Esto lo corroboran encuestas realizadas por UNICEF en algunos países de América Latina y el Caribe: En más de la mitad de los hogares entrevistados la conflictividad intrafamiliar ha aumentado durante la cuarentena.

«Lo más peligroso que tenemos de las dinámicas violentas, bien sea dentro de la familia o fuera, es verla y sentirla como algo normal, porque esto es prácticamente complicidad con el agresor. Hay que rechazar la violencia, pues nada la justifica y es algo muy serio, letal, muchas veces. Es fundamental que se implementen políticas públicas adecuadas para frenar la violencia, desde la educación familiar y formal».

Refiere que los niños que son criados en un hogar donde se vive la violencia están expuestos a mayores riesgos de negligencia y abandono, lo que afecta su salud mental y su bienestar a lo largo de toda la vida.

«Se desarrolla como una persona insegura, temerosa, propensa a repetir el ciclo de la violencia que sufrió como víctima, tiende a ser agresivo, irritable, poco tolerante y a perpetuar el ciclo de la violencia como agresor, como victimario, lo cual es en sí mismo una abierta contradicción: Si a ti te agredieron, y lo sufriste mucho, no agredas tú».

Es por ello que recomienda una comunicación fluida entre los miembros de la familia, fomentar el respeto por el otro, tener claro los límites del amor propio y no permitir que sean quebrantados tus derechos.