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“Si no nos mata el coronavirus, nos mata la sed”

Humillados y abandonados se sienten cientos de familias de la parroquia Carlos Soublette, ante la falta del vital líquido por tuberías y el constante atropello que deben sufrir tanto niños como adultos mayores cuando son asistidos por las cisternas de la Gobernación del estado.

Habitantes del sector Carlos Soublette no aguantan un día más sin agua, se sienten humillados

Residentes de Calle Nueva, Las Lluvias, La Bloquera, La Alcabala, Montesano, 10 de Marzo, y hasta de Canaima, se vieron en la necesidad de acercarse al Polideportivo para cargar por lo menos un bidón de agua, de una cisterna que llegó al lugar, y que fue prometida para el viernes pero les cayó de sorpresa este lunes de cuarentena radical.

“Cómo es posible que el viernes estuvimos esperando al jefe civil con pipotes y bajo el sol, y ni una cisterna nos mandó. Ahora nos llega este camión y no se da abasto para todas estas personas, esto da dolor” manifestó William López.

Pese a los 225 casos registrados en el estado, el distanciamiento es nulo cuando se intenta llenar los pipotes. José Hernández expresó: “Estamos pasando hambre y aparte de eso, nos estamos muriendo de sed. Yo vivo en La Bloquera y por más de 6 meses el agua no me llega”.

Agregó que se ve en la obligación de bajar hasta el sector Atanasio Girardot para llenar unos cuantos bidones, que de igual modo no le duran mucho. “Hasta cuando la burla. Si no nos mata el coronavirus, nos mata la sed”./JAM

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