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La Verdad cumple 24 años

Fue el martes 7 de octubre de 1997, cuando alumbró la primera edición del diario que en poco tiempo habría de convertirse en el número 1 en circulación en el estado Vargas: tu verdad, nuestra verdad.


¡Así tenía que ser! Porque contábamos con periodistas experimentados y nóveles, 11 en total, con ansias de triunfar, con sólida formación y con vocación de servicio, trilogía de características que considero básicas para trabajar en mis proyectos comunicacionales.


Porque así como me considero un servidor de la causa del crecimiento personal y colectivo, exijo que quienes me acompañen se identifiquen con ese sentimiento tan bonito que es servir a la gente, a la cultura, a los valores, a las familias varguenses.


En esto me acompaña y apoya mi socio Pablo Da Silva, mis hijos Rómulo Alexander y César Augusto; Beatriz, la fundadora, Laura, Luis López, Galvis Guzmán, Jenny, José Angel, Rodolfo, Valerie, Hasbely, Antonio, Lodelfe. Todo un equipo comunicacional, montados en la información, cazando la noticia.


Viocelin, Crismailys y Josember, son responsables del diseño de nuestras páginas; Jennifer, Amailis; Darwin, Eleazar, Wolfang; José Luis, mi hermano querido, Spartaco, el incansable Cheo; Saúl, Víctor; Dinora y Livia. Toda una familia de guaireños y unos pocos importados, que ya hicieron simbiosis con nuestro pueblo.

En la Verdad nos gusta servir, lograr la solución a los problemas llevar apoyo a las familias necesitadas, promover a un destacado deportista, a un creador artístico o artesanal, a un emprendedor. Nosotros disfrutamos sirviendo, porque somos parte de la comunidad, lo hemos sido en estos 24 años y los que faltan.

Cumplimos fielmente nuestra misión de informar y orientar, señalamos caminos hacia el crecimiento y desarrollo integral de nuestra gente. Promovemos el progreso y tenemos sentido de grandeza. Siempre apuntamos hacia lo mejor, a pesar de las dificultades, porque somos parte de ti, en alma, vida y corazón, y te amamos con un amor tan grande como tu mar, mi Guaira bella, golpeada y sufriente.

Sabemos que vas a salir adelante, que superarás las dificultades, porque tienes con qué hacerlo. Eres grande mi Vargas y siempre te llevo conmigo. Te siento vibrante, cálida con sabor a mar.

Rómulo Herrera

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