Icono del sitio Diario La Verdad de Vargas

La desprofesionalización de la educación: golpe bajo al futuro

¡La tercera patada oficial propinada a los educadores ya llegó!

Primero fue la eliminación de las Escuelas Bolivarianas, segundo los despidos a quienes protestaron para exigir la mejora salarial y tercera la Ley de Participación Estudiantil.

No es la discusión y aprobación de la III Convención Colectiva, sino todo lo contrario: la continuación de las desmejoras a la peor remunerada de las profesiones en el país. La tradición continúa… aunque “la lucha sigue”, a pesar de todo.

Pero, este es un fuerte golpe bajo a las generaciones del futuro.

“Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”, repetirá Simón Bolívar.

Sin embargo, aquí entre nosotros, ¿quién quiere ser educador con sueldos que son “una miserableza”?, como diría mi bella Columba.

Docente I: Bs.330 equivalen a $14
Docente VI: Bs.451, $19.

Lo que gana un educador en un mes se lo gana un obrero raso en un día en Ecuador y lo que devenga un docente VI es menos de lo que gana el que limpia las calles en Chile, $21 diarios.

Con razón tanta deserción en el sector educativo, pero los que quedan luchan por sus vidas, más por vocación que por el salario, aclarando que con esta crisis tener algo seguro, aunque poquito, es mejor que no tener nada, claro.

¿Tú que piensas? ¿Se animarán los jóvenes a preparar y dar clases por lo estipulado para los bachilleres que son Bs.265, es decir $11, mensuales al cambio oficial que nadie respeta?

Son 55 centavos de dólar por día laborado, apenas.

¡La mitad se iría en pasaje!, al cambio BCV de hoy.

Pero, mañana seguirá devaluándose.

No hay justicia, bachiller Mujiquita. Perdón, por alguna razón me vino a la mente el personaje de Doña Bárbara.

Total que lo que debería ser la prioridad para el gobierno revolucionario y bolivariano, la educación, con esta tercera patada empeora y se consolida como la profesión peor pagada en Venezuela y, por ende, en América Latina.

Pensar que Simón Bolívar y José Martí, tan admirados por el oficialismo, valoraban en grado sumo a la educación, hoy afectada en su base esencial: los que se forman por vocación para transmitir conocimientos, pero son marginados, como el lumpenproletario, dirían Marx y Engels, si estuvieran entre nosotros.

También valoraban la educación Simón Rodríguez, Andrés Bello y, el más admirado por este servidor: Luis Beltrán Prieto Figueroa, el más grande. El Presidente que no merecimos, el gran transformador de le educación. Un verdadero auténtico Revolucionario.

¡Qué Dios ilumine a Venezuela!

Rómulo Herrera

Salir de la versión móvil