Adulto mayor requiere de ayuda médica urgente - Diario La Verdad de Vargas

Adulto mayor requiere de ayuda médica urgente

Julio Saracual (65) cariñosamente conocido como “El Indio”, tiene 13 años viviendo en el edificio Devesa, en Maiquetía. Allí fue acogido por diferentes comercios, empresas y propietarios que hacen vida en la residencia para que les colaborara con diferentes trabajos, entre ellos el ser mensajero, portero, y demás.

“Lo conozco hace unos 30 años. Yo trabajo en aduana y el era gandolero, digamos que desde entonces tuvimos una amistad. Al tener un problema personal decidí darle posada en el edificio”, comentó David Porras, amigo y trabajador de la agencia aduanera Representaciones Tovar y Moreno.

Durante el último año el estado de la salud de Saracual ha empeorado. Según los últimos estudios de laboratorios realizados por Bioalab presenta problemas renales y de azúcar, y posiblemente, lo más alarmante, un cuadro severo de amebiasis. Pese a que los voceros comunales y parte de los amigos que ha forjado en la residencia lo llevaron al hospital no fue hospitalizado.

“Recientemente ha estado muy mal, incluso los exámenes arrojaron que tiene una amebiasis fuerte, y aunque le estoy llevando su tratamiento, el igual necesita ser hospitalizado, solo que en el Periférico ha sido rebotado en 2 oportunidades por no contar con una cama”, aseveró Porras.

Asegura que la familia vive en Canaima, en Maiquetía, y algunas veces pasaban a saludar a Saracual. Sin embargo, desde que se enteraron que se encuentra enfermo no los han vuelto a ver.

“Supongo que no desean lidia con la carga familiar y económica que esto amerita. Por mi trabajo hay días que termino la jornada muy tarde y cansado, y aún así me ocupo de él. Incluso, mi mamá que tiene 86 años le dedica tiempo, pese a que ella no está en condiciones para hacerlo. Pero es momento de que sus familiares también sirvan de apoyo”.

Tanto el laboratorio como la agencia aduanera han cumplido con apoyar económicamente a Saracual. Asimismo, también lo han hecho la agencia de viajes y la óptica que se encuentran en la residencia, entre otros comercios.

Julio Saracual: Comunicarme con mis familiares es muy difícil, y poco me han ayudado

En el piso 4

El equipo reporteril del Diario La Verdad de Vargas recorrió le edificio en busca de Saracual y fue en el piso 4 donde lo encontraron, totalmente rendido en el suelo por el dolor, pues su des- tino era llegar a planta baja para así realizarse unos estudios de laboratorio, pero no le fue posible continuar el camino.

“Comunicarme con mis familiares es muy difícil, y poco me han ayudado. Prefiero vivir acá, ya que así evito que me estén dando órdenes. Me siento tranquilo y en la medida de lo posible útil”, dijo Saracual, mientras apretaba su pecho contra las rodillas por el dolor y con pocas energías para poder hablar.

En el piso 8 y un cuarto en planta

Saracual utiliza el pasillo entre los apartamentos del piso 8 para dormir, así como también un cuarto que se encuentra en planta baja, solo que el dolor difícilmente le deja recorrer los 8 pisos, puesto que los ascensores se encuentran dañados. Asimismo, este divaga en ciertas ocasiones, pues el mismo desconoce hasta cierto punto sus patologías.

“Yo estoy intentando bajar a planta, pero no puedo, cada vez se me hace más complicado moverme, creo que lo mejor será quedarme en planta, ya que no tengo fuerzas ¿Será que estoy en mis últimos días?”, se preguntó Saracual.

Josefina Barreriro, tiene una semana trabajando en el edificio, y manifestó ser testigo que todos se han preocupado por la situación, que incluso, ella misma todos los días pregunta por Saracual.

“A él deben hospitalizarlo, ese señor está muy delicado de salud, ya que hay muchas versiones en cuanto a la patología. Algunos dicen que tiene el hígado graso, otros que es una bacteria, pero lo que más se escucha es que tiene amebiasis”.

Sin tiempo que perder

Se encuentran a la espera que la familia se aboque a el caso de Saracual, así también como que entes públicos lo hagan, pue pese al afecto que le tienen a El Indio”, muchas circunstancias se escapan de quienes viven o trabajan en Devesa./jd

Po Gabriel Hernández

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