Diario La Verdad de Vargas

Disney: ¿Una fábrica hacia la violencia de género?

Una mirada con perspectiva de género

Gabriel Hernández
gabrielhernandezq@gmail.com

La generación que ahora llena el mercado laboral fue alimentada como ninguna otra con un festín de películas de animación durante sus años de crecimiento. Y es que nadie puede negar ser un niño de Disney, criado con una dieta regular de cuentos alegres para mantener ocupados a los pequeños, mientras los padres se tomaban una hora o más para encargarse de sus ocupaciones.

En ese sentido, niños encontraron y encuentran en Disney respuestas universales a preguntas universales que aún no saben formular con precisión. Bajo una apariencia de amable inocencia, en un simpático mundo lleno de color, música y mucha diversión, se desenvuelven personajes milimétricamente concebidos para conseguir la empatía de nuestra infancia, seres animados que les enseñan los elementos, principios y valores más esenciales de la vida.

Disney y su vinculación con la violencia de género

Detengámonos en los estereotipos femeninos presentes en estos clásicos: “La Cenicienta”, “La Bella y La Bestia”, “La Sirenita”, entre otros. Por regla general, el elemento femenino de los clásicos Disney, sea la protagonista o no, casi siempre está subordinado al masculino.

En la mayor parte de los guiones, la protagonista femenina se encuentra en una situación de riesgo que necesita del protagonista masculino para ser salvada. Con este patrón se transmite un mensaje claro: las princesas no son capaces de cuidar de sí misma y necesitan de la ayuda de un príncipe para estar a salvo.

Entonces, las protagonistas femeninas de Disney han sido condenadas a renunciar a su autosuficiencia; o lo que es más grave: a sufrir dolor o muerte, salvo que ande cerca un príncipe valiente, fuerte y guapo que las rescate a tiempo.

Otro aspecto que debe preocuparnos es la ausencia de inquietudes intelectuales en la mayor parte de las protagonistas y nos enseña que solo necesitan ser coquetas, sensuales y muy seductoras para conseguir sus objetivos.

De igual forma, se presentan delantales, cubos con agua, escobas y otros utensilios para la limpieza del hogar como “ornamentos naturales” con que Disney toca a sus personajes femeninos, tal es el caso de Blancanieves y Cenicienta, o a sus personajes secundarios, eso sí, siempre femeninos, como por ejemplo la Señora Potts de “La Bella y La Bestia”, excelente y tierna madre trabajadora y sumisa.

Esta cuestión de las profesiones es otro punto a revisar en la producción clásica de Disney. Los elementos protagonistas sean femeninos o masculinos, rara vez tienen oficio definido, simplemente son príncipes o militares de rango para la versión masculina o princesas ejercientes o destronadas o hijas de padres poderosos (reyes, sultanes, y demás).

Los personajes secundarios sí tienen que trabajar. Son pocas las mujeres que trabajan fuera del ámbito doméstico y cuando lo hacen jamás asumen una profesión con prestigio social, nombrándolas además por el nombre de la profesión de sus maridos. En suma, en ningún momento se les dice a las niñas o jóvenes que necesiten en la vida algo más que casarse, ser guapas y delgadas, aunque “no te dejes engañar por las apariencias, puesto que la verdadera belleza se encuentra en el interior”.

“Blancanieves y los siete enanitos” (1937)

Esta película fue el primer largometraje de dibujos animados de la factoría Disney, lo que supuso en aquella época una apuesta arriesgada que obtuvo un rotundo éxito desde sus inicios y hasta la fecha, como lo prueba el hecho de que aún hoy día este título siga comercializándose en todo el mundo y constituya uno de los productos de animación más versionados y reeditados.

Aspectos a considerar:

1. Virtudes femeninas físicas y habilidades domésticas.
2. Las tareas domésticas son agradables y deben hacerlas las mujeres.
3. Pugna por la belleza física.
4. Sumisión femenina.
5. Estereotipos y roles muy presentes en el diálogo femenino.
6. Expresiones misóginas.
7. Ausencia de inquietudes intelectuales, solo que se cumpla su sueño: encontrar un príncipe.

“La Cenicienta” (1950)

Aspectos a considerar:

1. Expresa la sumisión femenina por excelencia.
2. Se visualiza a la mujer como una sirvienta.
3. Las tareas domésticas son un castigo a diferencia de lo que ocurría en
4. Blancanieves que era algo agradable.
5. El precio por vivir y sobrevivir.
6. La protagonista aparece en reiteradas oportunidades arrodilladas como muestra de inferioridad y sumisión.

“La Bella Durmiente” (1959)

Aspectos a considerar:

1. Acata incondicionalmente las instrucciones masculinas.
2. Continúa presencia del término “sueño” en referencia al hombre.
3. Carece de libertad para escoger a su pareja. Se muestran hechos consumados.
4. La protagonista es salvada por el príncipe. No es autosuficiente.
5. El concepto de felicidad se identifica con el matrimonio.
6. Figura del rey bonachón y paternalista. Asume roles femeninos.

“La Sirenita” (1989)

Aspectos a considerar:

1. Se castigan la curiosidad y las inquietudes de conocimiento de la protagonista
2. Para crear el rechazo se muestra a Úrsula (agresora) exageradamente obesa.
3. Se valora más la importancia del atractivo físico que las capacidades intelectuales. Se premia el que las mujeres no hablen y no expresen su opinión.
4. Padre obsesivamente protector.
5. Asombro desproporcionado ante la proeza de Ariel al salvar al hombre.
6. Máxima aspiración de la protagonista: el matrimonio a cualquier precio.
7. El argumento se aleja de la fuente original (Andersen): la protagonista no contrae matrimonio, aspira a tener un alma inmortal.

“La Bella y La Bestia” (1991)

Aspectos a considerar:

1. Se considera “raro” el interés intelectual de la mujer.
2. Se le da importancia a la masculinidad y virilidad del hombre.
3. Se castiga socialmente el ser diferente.
4. Se le da visibilidad a la inteligencia femenina.
5. El interés por parte de Gastón hacia Bella solo es por su belleza, dejando a un lado la capacidad intelectual.
6. Se muestra a la mujer en roles domésticos.
7. Se evidencia acoso de Gastón hacia Bella.

“Pocahontas” (1995)

Aspectos a considerar:

1. Se muestra una sociedad de mujeres recolectoras y hombres cazadores. Los hombres son guerreros y sus esposas cuidan los hijos.
2. La protagonista presenta una corporalidad muy diferente a la de una nativa americana.
3. El personaje masculino es presentado como un guerrero fiero, frío y poderoso.
4. El padre de la protagonista ha acordado el matrimonio de Pocahontas con un marido que le conviene porque “te construirá una casa, te protegerá…”
5. La protagonista ejerce su derecho de autodeterminación y se niega a casarse.
6. Cambio en los estereotipos que Disney venía asignando a la mujer en cuanto al matrimonio. Destaca la frase “es el camino que yo elijo”.
7. La protagonista salva al coprotagonista.
8. Se reconoce en la protagonista, por parte de su padre, la sabiduría “a pesar de su poca edad”.

“Mulán” (1998)

Aspectos a considerar:

1. Sus cualidades contrastan con una sociedad llena de tradiciones.
2. Se presenta a la protagonista femenina (Mulán) como una joven
3. enérgica, creativa e independiente.
4. Adopta una apariencia masculina (soldado), pero no por verdadero patriotismo, sino por intereses particulares (salvar a su padre).
5. A pesar de demostrar capacidades y destrezas guerreras, el núcleo narrativo se centra en el enamoramiento de su capitán.
6. Canciones y expresiones con mensajes misóginos: “Es una mujer, nunca valdrá nada…”
7. La protagonista vuelve al núcleo familiar tras rechazar un cargo público.
8. Construcción de estereotipo femenino.

Para reflexionar

El ámbito cultural de Disney forma parte de nuestra infancia y adultez, gozando de aceptación y de prestigio social, puesto que la “cultura Disney” tiene capacidad para trasmitir mensajes que inciden e influyen en la enseñanza de valores de grandes.

Debemos prestar especial atención a cómo nuestra infancia y juventud comprenden los mensajes transmitidos por Disney./jd

Salir de la versión móvil