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2019
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Libertad o dictadura no es el dilema sino mendigar afuera o morir de hambre

Libertad o dictadura no es el dilema sino mendigar afuera o morir de hambre
Photo Credit To Cortesía

TODO TIENE SU ORIGEN EN LA ECONOMÍA… que es la fuerza principal que mueve al mundo. Los pueblos apoyan a un líder para que haya crecimiento económico y estabilidad política, y cuando el líder falla en esos objetivos, como han fallado en el país, el curso de la historia cambia. La abolición de la esclavitud en los Estados Unidos, decretada por el presidente Abraham Lincoln en 1865, en la práctica fue minimizada por el hecho de que los negros tuvieron que seguir trabajando solo por un techo y por la comida, como hoy lo tienen que hacer cientos de miles de venezolanos y especialmente de venezolanas, que trabajan en cualquier país desde Panamá, hasta Chile y Argentina, pasando por las pequeñas islas del Caribe, apenas por salarios de subsistencia.

Todo por el fracaso de políticas económicas que han condenado al país al hambre y al gobierno a la pérdida de su base popular.

Por eso ya no se debe seguir acusando a Nicolás Maduro de dictador: el problema no es ese, sino que ue su gestión está haciendo pasar hambre a los venezolanos.

LOS HOMBRES MÁS RICOS DEL MUNDO…son sin duda los 3 millones de habitantes de Abu Dhabi, quienes tienen el ingreso por persona más alto del mundo, a pesar de que en los años 70, eran beduinos hambrientos nadando en un mar de arena y pocos oasis. Pero Dios es grande: el venezolano Juan Pablo Pérez Alfonso creó la Organización de Países Exportadores de Petróleo, los organizó y hoy nos superan en crecimiento económico, bienestar y estabilidad. Todos los países árabes nadan en la opulencia: tienen los edificios más altos del mundo (Burj Khalifa, Dubai, con 828 metros, el segundo es la Torre de Shangai, en China, con 632 metros); el centro comercial más grande del mundo es el Dubai Mall, siendo el segundo el South China; el primer aeropuerto del mundo es también de los emiratos en Dubai; el hotel más lujoso del mundo es el Burj Al Arab y la primera ciudad ecológica del mundo, con cero emisiones contaminantes, Masdar City, está en Abu Dhabi. Los jeques y príncipes, con menos petróleo que Venezuela, menos oro, hierro, aluminio, coltán…han trabajado con sentido de grandeza a favor de sus pueblos y de ellos mismos, que gozan de los más exquisitos privilegios. Ahora los nómadas somos los venezolanos, pasando vergüenza por los países que antes ayudamos.

LAS MÁS GRANDES RESERVAS PETROLERAS DEL MUNDO…están en Venezuela, tenemos grandes riquezas que son de todos los venezolanos, pero que a los que están en el gobierno les correspondería, como a los jeques árabes, gozarlos en primer lugar (no importa) y luego, como en aquellos países, propiciar que las riquezas lleguen al pueblo, no equitativamente, no. Que la clase dominante, los socialistas, disfruten bastante que suficiente hay para todos, pero que no sigan sometiendo al pueblo al doloroso dilema de emigrar para comer o morir de hambre.

EL SISTEMA CUBANO NO SIRVE…Cuba fue por muchos años el principal exportador mundial de azúcar, ahora la importa, como nosotros importamos gasolina; fue la capital mundial del turismo, hoy ruega para que los gringos vayan a sus hermosas playas o a contemplar los carros antiguos o “frankenstein” que desfilan diariamente por las calles llenas de huecos de la Habana, la capital. Fidel Castro reconoció que ese sistema no sirve ni para los cubanos, dominados por la vía del hambre, la miseria y el ostracismo. Así han malgobernado por 60 años, disfrutando de privilegios, mientras dicen ser revolucionarios.

Los árabes pueden dar lecciones de gobernanza eficiente, igual Xi Jimping los puede orientar sobre gobernar con eficiencia y con sentido de grandeza, haciendo crecer al pueblo venezolano como él ha hecho crecer al pueblo chino, siguiendo el ejemplo de Deng Xiaping.  Un pueblo hambriento y humillado, el venezolano, demanda de sus gobernantes amor propio y cambio de rumbo.

Rómulo Herrera

Miguel Sequeda, 67 años, es de Cúa, Miranda. Se vino solo porque su mujer y sus cuatro hijos no quisieron acompañarlo. En su casa se comía lentejas y arroz, una vez al día, cuando había suerte, y aunque duerme en las frías calles de Quito (10 grados en promedio), aquí por lo menos come todos los días y le envía unos 10 dólares quincenales a su familia   

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