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NOVIEMBRE 2018
02:47
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Hasta las balas frías pasaron a ser un lujo

Hasta las balas frías pasaron a ser un lujo
Photo Credit To Cortesía

“Me estoy comiendo un pan de guayaba que costó 90 soberanos. Es un gustico que uno se da en la calle cuando el hambre pega. Ahora es un lujo meterse una bala fría, pero hay que hacerlo porque uno se muere y nada se lleva. Ya gasté el dinero, luego Dios proveerá”, así se expresó Raiza Sandoval en la parada frente al Cristo de Maiquetía.

Informó que cada vez hay menos gente en la calle comiéndose su hamburguesa o un perro caliente. “Si cobro mi pensión y el mes de aguinaldo por lo menos en un pan de guayaba debo comprarme para disfrutarlo”.

Por otra parte, los precios de los perros calientes y las hamburguesas, aunado a los vasos de jugo de naranja o chicha, hacen imposible solventar en la calle un ataque de hambre con los ingresos de 1.800 soberanos al mes. “Una hamburguesa y un refresco te pulveriza el sueldo”.

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