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NOVIEMBRE 2018
02:47
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Comerciantes playeros no ven luz porque temporadistas no compran

Comerciantes playeros no ven luz  porque temporadistas no compran
Photo Credit To Cortesía

 

 

Con el viento en contra debido a la crisis generalizada que atraviesa el país, los comerciantes playeros hacen malabares para sobrevivir a los cortes de luz, la caída de las ventas, los altos precios que crecen cada semana, y la inseguridad.

Víctor Santana, del kiosco Ochún de Playa Candileja, explica todos los problemas que derivan tan solo de la falta de efectivo: “El punto de venta es la única manera de cobrar, pero es común que se caiga la línea. Cuando eso pasa, cobramos por transferencia, pero solo desde cuentas en el Mercantil y Banesco. También usamos PagoMóvil”.

 

Afirma desde su negocio de desayunos y almuerzos que, pese a que la afluencia de temporadistas se ha mantenido, las ventas han caído en el último año: “La gente se trae su comida preparada, sobre todo cuando son grupos grandes. Los precios tampoco ayudan; pero el costo de producción para nosotros crece cada semana, y tenemos que ir ajustando los precios para no perder dinero”. Hoy un pescado con tostones y ensalada cuesta de 140 soberanos en adelante, dependiendo del tamaño del pescado.

 

Todo a pedido

 

Afirma que en el pasado quedó la costumbre de preparar varias empanadas, o arroz, o adelantar algún componente de un plato: “Todo se prepara completamente después de recibir la orden, porque las ventas están demasiado bajas y no podemos arriesgarnos a perder comida”.

 

El hampa acecha

 

Santana denunció que hace dos semanas fue víctima del hampa cuando unos ladrones ingresaron al local a través de un boquete y cargaron con 6.000 bolívares soberanos en mercancía: “Se llevaron cinco cajas de cervezas, camarones y 30 pescados. Ya no se puede dejar mercancía en los locales; hay que traer lo que se va a vender en el día y llevarse lo que quede”.

 

Para Cleofe Angulo la situación no es más favorable: No cuenta con punto de venta en vista de lo engorroso que es el trámite para hacerse con uno. Por ello debe enviarle sus clientes a la vecina para que le haga el favor de cobrar, lo que resulta incómodo para los clientes.

 

Calvario por buenos precios

 

“Uno anda corriendo, pegando brincos, haciendo cola, de aquí para allá y de vuelta, buscando los mejores precios para poder vender barato, porque si no es así nadie le compra a uno”, explicó Angulo, quien vende las empanadas en 20 bolívares.

 

Menos toldos, menos clientes

 

La comerciante asegura que la economía en Playa Candileja se está viendo afectada por la reducción de la cantidad de toldos. “Habían cerca de 600 toldos, pero al cambiarlos por los actuales, que ocupan más espacio, se redujo la cantidad como en un 60%. Si no hay toldos, la gente se va, y por ende bajan las ventas para todos los que hacemos vida aquí”, señaló./CH

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